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La Científica que Él Llamó "La Sirvienta" romance Capítulo 234

Florencia rodó los ojos con fastidio.

—¡Ay, mamá! Esperanza es una coda, ¿tú crees que nos iba a dar un solo peso? Lleva años manejando el dinero de Valentín y, ¿cuándo nos ha dado algo que valga la pena? A lo mucho me compraba una sopa de dos mil pesos. ¿Alguna vez la viste regalándome bolsas de diseñador? En cambio, Carolina sí que me ha consentido con lujos.

Rubén apoyaba a Carolina porque pensaba que su talento y su origen privilegiado serían un gran impulso para la carrera de Valentín.

Luisa la quería como nuera porque era educada, elegante y sabía comportarse en sociedad; una chica de cuna de oro nunca sería tacaña y seguro trataría a sus suegros como reyes.

Y Florencia simplemente despreciaba a Esperanza por ser huérfana. Además, ya se había dejado comprar por todos los carísimos regalos que le daba Carolina.

Para Florencia, no importaba si Esperanza era una eminencia tecnológica. ¿A quién le importaba la ciencia hoy en día? ¿Quién la conocía realmente en el mundo social?

Ni que fuera una figura pública o una celebridad; y aun si lo fuera, no es como si todo el mundo anduviera detrás de los investigadores.

A ella, sinceramente, le daba completamente igual.

Tras escuchar los argumentos de su hija, a Luisa le parecieron bastante lógicos y asintió con firmeza.

—Tienes toda la boca llena de razón. Si Esperanza se hubiera quedado en la familia, lo único que tendríamos sería el puro título de presumir su puesto, pero ningún beneficio real. ¡Capaz que luego se le subían los humos y nos quería ver la cara de tontos!

Entre las dos se dieron cuerda hasta convencerse por completo de que tenían la razón.

***

Al atardecer.

Valentín fue absuelto de toda sospecha y puesto en libertad.

—¿Dónde está Carolina? —fue lo primero que preguntó.

—La señorita Luque aún no ha sido exonerada, no puede retirarse por el momento —le informó un oficial.

Esa simple frase lo hizo frenar en seco. Frunció el ceño con preocupación.

—¿Cómo que no?

—¿Gusta quedarse a cooperar con la investigación, señor Salinas? —le ofreció el policía.

Valentín, por supuesto, no quería quedarse.

Había pasado toda la maldita tarde ahí metido, respondiendo las mismas preguntas una y otra vez, hasta acabar física y mentalmente agotado.

Para cuando salió de la delegación, ya había anochecido.

Ariel ya lo estaba esperando en la entrada y se acercó de inmediato.

—Señor Salinas.

Valentín fue directo al grano:

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Capítulo 234 2

Capítulo 234 3

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