C110- BAILA PARA MÍ, JEQUESA.
Mariam se puso de pie.
—No me salgas con eso. —Dio un paso hacia él con los puños apretados a los lados—. No vengas aquí después de haberla elegido delante de todos y me digas que estás donde quieres estar. No funciona así, Zayd. No conmigo.
—Mariam.
—No. —Lo cortó—. Esta noche bailé para ti. Me paré frente a toda esa gente, frente a Ibrahim, frente a los jeques, con el corazón en la garganta, y lo hice. Y tú te fuiste con ella. —La voz le tembló en la última palabra y lo odió—. Te fuiste con ella y yo me quedé ahí parada como una idiota mientras todos me miraban con lástima.
Zayd no se movió del lugar donde estaba.
La dejó terminar.
Eso la sacó de quicio más que si hubiera respondido, porque significaba que tenía paciencia para esto, que había venido preparado para aguantar lo que ella necesitara sacar, y esa certeza le apretó algo en el pecho que no supo si era rabia o alivio o las dos cosas al mismo tiempo.
—¿Sabes lo que es estar embarazada en ese salón, con toda esa gente mirando, sabiendo que la otra esposa de tu marido acaba de humillarte delante de todos y que él va a irse con ella de todas formas? —Tenía los ojos brillantes y la voz firme a pesar de todo—. ¿Sabes lo que es eso?
—Sí —dijo Zayd.
Mariam parpadeó.
—¿Sí?
—Sé lo que te hice esta noche. —Lo dijo sin apartar los ojos de ella—. Y vine aquí porque no voy a dejar que te duermas creyendo que lo que viste fue lo que fue.
—¡¿Y qué fue entonces?! —La voz le subió—. Porque desde donde yo estaba parecía bastante claro.
Zayd dio un paso hacia ella.
Mariam no retrocedió. Se quedó donde estaba con la barbilla levantada y los ojos clavados en él, desafiándolo a decir algo que tuviera sentido, algo que justificara lo sola que se sentía en esa habitación contando las grietas del techo.
—Fui a su cuarto a dejarle algo claro —dijo Zayd—. Nada más.
—Ja… ¿Qué cosa tan importante tenías que dejarle clara en su cuarto, a esa hora, en tu cumpleaños?
—Que sabe demasiado. —Lo dijo despacio, midiendo cada palabra—. Que Hala ha estado haciendo preguntas que no le corresponden. Que ella encontró el broche de Tariq.
Mariam lo miró con la sorpresa clavada en el rostro.
—¿Qué? Alá, si ella habla, Zayd…
—Tranquila, lo tengo todo bajo control. No va a llegar a nada. Confía en mí.
Mariam quiso creerle, pero la duda seguía allí, ahora mezclada con miedo.


VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: LA DESAFIANTE ESPOSA DEL JEQUE ¡Embarazada por error!