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LA DESAFIANTE ESPOSA DEL JEQUE ¡Embarazada por error! romance Capítulo 131

C131: EL PRIMER TALAQ

Zayd convocó a Jade a las diez de la mañana del día siguiente.

No mandó un mensaje elaborado, tampoco hubo protocolo ni cortesía. Solo una instrucción transmitida a través de uno de los guardias: el jeque la esperaba en el despacho a las diez.

Jade llegó a las diez en punto.

Entró con la cabeza alta y la abaya perfectamente colocada y los ojos que barrían la habitación con esa velocidad suya de siempre, catalogando, midiendo, buscando el ángulo antes de que nadie dijera nada, lo que vio la detuvo un segundo.

Zayd de pie frente al escritorio, con los brazos cruzados. Sila sentada en el sillón junto a la ventana con las manos sobre el regazo y los ojos en ella. Mansour Al-Dakhil, consejero principal del jeque Ibrahim y hombre de confianza de la familia desde hacía treinta años, sentado a un lado con una carpeta cerrada sobre las rodillas. Y junto a él, otro miembro del consejo, Hassan Al-Suwaidi, con la espalda recta y la expresión de quien está ahí para ser testigo y no para opinar.

Jade procesó todo eso en tres segundos, dentro, algo se tensó, pero no mostró nada.

Se sentó.

—¿De qué se trata? —preguntó.

Zayd la miró sin decir nada, en sus ojos no había rabia. Que a decir verdad eso era lo que Jade no esperaba, lo que ella encontró fue algo más difícil de sostener: indiferencia, como una puerta que ya estaba cerrada y que nadie iba a volver a abrir.

—He tomado una decisión —le comunicó finalmente—. Y quiero que los miembros del consejo presentes sean testigos de lo que voy a decir.

Jade se tensó y Zayd dictó su sentencia.

—Pronuncio el talaq.

Esa última palabra cayó en el silencio de la habitación con un peso que lo ocupó todo, pero si Jade pensó que allí terminaba, no fue así, porque Zayd aún tenía más para decir.

—Repudio a Jade Al-Rashid como mi esposa.

El silencio fue absoluto y Jade se quedó inmóvil olvidando cómo respirar, abrió la boca, la cerró, quería decir algo, pero las palabras no llegaron y cuando pudo fue simplemente una pregunta llena de incredulidad.

—¿Q… qué?

—El matrimonio entre nosotros se disuelve por mi voluntad. —Zayd no le quitó los ojos de encima—. De acuerdo con el Código de Estatus Personal, artículo ochenta y nueve, el esposo tiene derecho al repudio unilateral sin necesidad de justificación ante tribunal. Ese es mi derecho y lo estoy ejerciendo.

Por un momento ella no reaccionó, pero cuando las piezas encajaron y determinó su nueva realidad, se puso de pie de golpe, tanto que la silla raspó el suelo.

—¡No puedes hacer esto! —espetó negando—. ¡NO PUEDES!

—Ya lo hice.

Jade giró la cabeza hacia Mansour Al-Dakhil, lo miró con los ojos que pedían algo, cualquier cosa, una grieta por donde entrar. Pero Mansour sostuvo su mirada sin moverse, luego miró a Sila y ella tenía los ojos fijos en los suyos con una expresión que gritaba que apoyaba la decisión de su hijo y que había esperado demasiado tiempo para ver este momento.

—¡Ustedes dos! —Jade se giró hacia los testigos—. ¡Díganle que esto no es legal! ¡Díganle que no puede! ¡No puede!

Entonces Hassan Al-Suwaidi que no tenía intenciones de meterse en problemas ajenos, habló con una calma que no dejaba espacio para la negociación.

—El jeque Zayd tiene derecho al repudio unilateral. Está establecido en la ley, no podemos intervenir.

Jade negó nuevamente, es que su cerebro no quería procesarlo, no podía aceptarlo, por eso se quedó de pie con las manos temblando, mientras los ojos se le llenaban de algo que no era tristeza.

Era rabia.

Era la rabia de alguien que ha construido todo sobre un terreno que acaba de desaparecer bajo sus pies.

—¿Por qué? —La pregunta salió rota y con bastante hostilidad—. ¿Por Mariam? ¡¿Es por ella?! Querías esto, ¿verdad? Desde que la viste en…

—No. —Zayd la cortó antes de que terminara—. No solo es por Mariam, es por ti. Por lo que eres, por lo que has hecho.

—¿Y qué he hecho? ¡Yo siempre te fui leal! ¡Siempre estuve a tu lado! ¡Siempre te he amado!

—¿Leal? —Zayd dio un paso hacia ella—. ¿Leal como cuando te atribuiste el mérito de salvarme la vida?

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