C36- ¿QUE ESCONDES MARIAM?
El convoy entró por la puerta norte y los neumáticos crujieron sobre el adoquín hasta detenerse frente a la entrada principal.
Mariam bajó antes de que el guardia terminara de abrir la puerta.
No esperó a Zayd.
No lo miró.
Cruzó las puertas dobles con el bolso pegado al costado y los pasos rápidos, la mente en una sola dirección: su habitación, el teléfono, la llamada que necesitaba hacer antes de que alguien en Rubaiyat sumara dos más dos.
El mármol del pasillo principal resonó bajo sus pasos, dobló la esquina del ala este y…
No podía creer su mala suerte.
Jade estaba ahí.
Plantada en el centro del corredor con una túnica verde esmeralda y el cabello suelto, como si hubiera calculado el horario de llegada del convoy hasta el último minuto. Sus ojos recorrieron a Mariam de arriba abajo con una lentitud que no era curiosidad.
Era inventario.
—Qué puntual. —Sonrió—. ¿Disfrutaron Jeddah?
Mariam no se detuvo e intentó pasar junto a ella.
—Buenas tardes, Jade.
—He esperado a Zayd toda la mañana. —Jade dio un paso lateral y bloqueó el corredor—. Teníamos pendientes los preparativos del jueves. Pero claro, estaba ocupado.
—Habla con él. —Mariam intentó rodearla.
—Lo haría si no estuviera tan ocupado contigo. —La voz perdió el barniz—. Llevas solo semanas aquí y ya caminas por este palacio como si fuera tuyo. Como si él fuera tuyo.
Mariam se detuvo y se giró.
—Soy su esposa. Igual que tú.
—Igual. —Jade soltó una risa—. Qué generosa. Pero déjame decirte algo, prima. No somos iguales. Yo llevo dos años aquí. Conozco a su familia, sus costumbres, lo que necesita antes de que él lo pida. Tú eres una novedad. —hizo una pausa calculada—. Y las novedades se agotan.


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: LA DESAFIANTE ESPOSA DEL JEQUE ¡Embarazada por error!