C45-LA LLAMADA.
Al otro lado del palacio, Mariam estaba encogida en el centro de su cama. Las piernas recogidas contra el pecho, los brazos rodeándolas y la frente apoyada en las rodillas. Con los ojos cerrados y la abaya todavía húmeda del vapor del hammam, que ahora le parecía la evidencia más incriminatoria del mundo.
¿En qué había estado pensando?
No había estado pensando.
Eso era exactamente el problema.
Había entrado a buscar a Laila y había salido de sí misma, había dejado que Zayd le dijera esas cosas con esa voz y que le tocara la cara con esas manos y había cerrado los ojos y había respondido al beso como si los dos años no hubieran existido, como si el palacio no existiera, como si Jade no existiera.
Como si ella fuera la única.
Y no lo era.
Apretó los brazos alrededor de sus rodillas con más fuerza.
Pero entonces, sin que pudiera evitarlo, las palabras de Zayd volvieron.
«Todo lo que ves es tuyo.»
Su voz en el vapor, baja y directa, sin el protocolo del jeque, sin la distancia calculada.
«Te mostraré al verdadero Zayd»
«El error más estúpido que he cometido en mi vida.»
Y luego el beso. Ese beso que no había sido una conquista sino una rendición, y no de ella sino de él. Su corazón se aceleró y en el mismo instante, la imagen de Jade en la entrada del hammam le cayó encima como agua fría.
Y con ella la cruel realidad. Ella también era su esposa. Lo ha sido por dos años.
Eso era lo que Mariam no podía aceptar.
No era el palacio, no era la necesidad de volver a Nueva York, tampoco era el secreto que cargaba en el bolso.


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Los comentarios de los lectores sobre la novela: LA DESAFIANTE ESPOSA DEL JEQUE ¡Embarazada por error!