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LA DESAFIANTE ESPOSA DEL JEQUE ¡Embarazada por error! romance Capítulo 48

C48 -NECESITABA A SU MADRE.

El comedor del ala este del palacio, tenía luz de mañana.

Mariam entró con la espalda recta y el paso medido, llevando esa máscara de calma que había aprendido a ponerse antes de abrir cualquier puerta en ese palacio.

Por dentro sin embargo, era otra cosa.

Por dentro era el beso del hammam y la voz de Barón al otro lado de la línea y la imagen de Jade en la entrada reclamando lo que la ley le daba derecho a reclamar, todo mezclado en una sola cosa que pesaba demasiado para tener nombre.

Pero nadie iba a verlo.

Nadie iba a saberlo.

No en ese comedor, no en ese palacio, no delante de nadie que pudiera usar sus fisuras como palanca.

Estaba convencida de que había hecho lo correcto, el plan estaba en marcha y ella solo necesitaba sobrevivir el tiempo que faltaba sin derrumbarse, y para eso la máscara era lo único que tenía.

Así que levantó los ojos como la reina que era y entró al comedor, pero para su desgracia, Jade estaba sentada a la cabecera de la mesa. Y la tensión se instaló en el comedor antes de que Mariam diera el segundo paso. Jade sostenía la taza de té con ambas manos y la miraba con esa expresión de quien durmió mal pero amaneció con un plan.

Sin embargo, Mariam se sentó al otro extremo.

Pidió su desayuno en voz baja a la sirvienta que esperaba junto a la pared y abrió el periódico que había sobre la mesa sin mirar a Jade, sin darle la satisfacción de un solo segundo de atención.

Su prima lo dejó pasar exactamente tres minutos.

Luego se giró hacia Hala, su sirvienta personal, con esa voz que usaba cuando quería que todo el mundo en la habitación escuchara sin parecer que hablaba para la galería.

—Hala. Esta noche prepara el ala oeste. Las velas de oud, las sábanas de seda rojas, y asegúrate que esté el bakhoor en el quemador. —Hizo una pausa calculada, soltando una sonrisa deliberada—. El jeque vendrá a verme, quiero que todo esté listo antes de las nueve.

Hala inclinó la cabeza.

—Por supuesto, Sayyida Jade.

El silencio que siguió duró lo que tardó esa información en llegar desde los oídos de Mariam hasta el centro de su pecho.

Y dolió.

No como sorpresa, porque Mariam sabía exactamente lo que Jade había exigido en el hammam y sabía exactamente lo que Zayd haría porque no tenía otra opción, porque la ley era la ley y el Corán era el Corán.

C48 -NECESITABA A SU MADRE. 1

C48 -NECESITABA A SU MADRE. 2

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