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LA DESAFIANTE ESPOSA DEL JEQUE ¡Embarazada por error! romance Capítulo 61

C61-LA DIFERENCIA ENTRE UN JEQUE Y UN TIRANO

Zayd la miró un momento sin decir nada.

Y entendió que cada barrera que Mariam tenía contra él, él la había construido.

Una por una.

Con sus decisiones y que no podía pararse frente a ella ahora y sorprenderse de que no lo dejara pasar.

Sin embargo, el problema seguía ahí, enredado y sin salida fácil.

Tariq.

Ese era el nombre del hombre que ocupaba su lugar con Jade.

Un empleado fiel, discreto, que Zayd había puesto en esa posición como solución, mientras resolvía el problema de las tribus, mientras él buscaba mantener su posición como jeque.

Pero mientras eso no se resolviera, Mariam iba a seguir creyendo lo que creía.

La solución era clara: primero las tribus, luego Jade.

Bajo la ley saudí, el adulterio era causa válida e inmediata de divorcio. Si Jade estaba con otro hombre, aunque él mismo lo hubiera orquestado, tenía base legal para el talaq (divorcio) sin que nadie pudiera cuestionarlo.

Pero usarlo significaba destruirla públicamente.

Significaba acusarla de infidelidad ante el consejo tribal, presentar pruebas, testigos.

Significaba que su familia la repudiaría, que su reputación quedaría destrozada y que posiblemente la castigarían según las leyes tribales más estrictas.

Era la solución perfecta desde el punto de vista legal y la más despiadada.

Porque estaba condenando a una mujer para quedarse con otra.

Usando las mismas manos que habían orquestado su "pecado" para castigarla por él. Destruyendo una vida para reconstruir la suya. Era oscuro, retorcido, el tipo de maniobra que los hombres poderosos como él habían usado durante siglos para salirse con la suya mientras mantenían las apariencias de rectitud.

Pero no le importaba.

No si eso le concedía a Mariam. A la madre de su hijo. A la mujer que quería y amaba con una intensidad que bordeaba la obsesión.

No si eso significaba poder despertarse junto a ella sin culpa, sin otra mujer reclamando derechos sobre él.

Que Alá lo entendiera o lo condenara.

Pero ya había tomado su decisión.

Y si tenía que mancharse las manos para limpiar el desastre que él mismo había creado, que así fuera. Si tenía que ser el villano en la historia de Jade para ser el héroe en la de Mariam, pagaría ese precio.

La diferencia entre un jeque y un tirano a veces era solo cuestión de perspectiva.

Y desde donde él estaba parado, con Mariam alejándose un poco más cada día, la elección era simple.

Pero necesitaba tiempo, necesitaba que las negociaciones con el consejo terminaran, y necesitaba que Mariam aguantara sin alejarse demasiado mientras tanto.

Ninguna de esas tres cosas era sencilla, soltó el aire despacio.

—No voy a hacer nada. —Su voz salió tranquila—. Ni a provocar nada.

Mariam parpadeó sorprendida.

—Duermo en el suelo.

Ella lo miró como si esperara que eso fuera el inicio de algo más, una condición, una trampa. Pero Zayd ya se estaba yendo, aunque se detuvo en la puerta.

—Deja que el personal prepare todo como debe ser.

Mariam frunció el ceño.

—Zayd…

—No puedes quedar como mentirosa frente al palacio. —La interrumpió, sin brusquedad—. Dijiste que vendría. El personal lo escuchó, Jade lo escuchó. Si me echas o si esto no tiene el aspecto de lo que dijiste, ella va a usarlo. Y tú lo sabes.

Salió.

Esa noche, Zayd cumplió lo que dijo.

Se quedó en el sofá sin quejarse, con las piernas estiradas y los pies colgando del borde porque el mueble le quedaba corto por lo menos veinte centímetros. Mariam salió del baño, lo vio así, y se le estrujó el pecho, pero no dijo nada.

Apagó la luz de su lado y se metió a la cama.

El cuarto quedó en silencio, pero eso duró exactamente cuatro minutos.

C61-LA DIFERENCIA ENTRE UN JEQUE Y UN TIRANO 1

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