Cuando Cristian llamó a Ricardo, este se encontraba en un avión con el celular en modo de vuelo, por lo que la llamada no entró.
Entonces, marcó el número de Samuel, quien contestó rápidamente.
—Señor Cristian —dijo Samuel con voz respetuosa.
Cristian fue directo al grano:
—¿Dónde está Ricardo?
—De viaje —respondió Samuel, recordando las instrucciones que Ricardo le había dado antes de embarcar—. Y se llevó a la señora Natalia. Despegaron hace media hora.
—¿De verdad? ¿Qué se trae entre manos tu jefe? —preguntó Cristian con cierta incredulidad. ¿No se había destapado todo? ¿Cómo era que ahora se iban de viaje juntos?
—Si usted no puede adivinar lo que piensa el señor Ricardo, menos yo —dijo Samuel con modestia, pero luego añadió con seguridad—: Es totalmente cierto. La señora Natalia no ha estado de muy buen humor últimamente, y como el señor Ricardo tenía un viaje de negocios, decidió llevársela para que se distrajera un poco.
Hizo una pausa y agregó:
—Si quiere, le envío la información de su vuelo.
Poco después de colgar, Cristian recibió el itinerario de vuelo de Samuel.
Al confirmar que el nombre de Natalia aparecía en la lista, se lo reenvió a Susana con un mensaje: [Se fueron de viaje juntos. Ahora mismo están en el avión, por eso no puedes contactarla].
***
Al principio, Susana sintió una extraña duda al leer el mensaje de Cristian, pero al abrir la información del vuelo y revisarla detenidamente, sus sospechas se disiparon.
***
Tras un vuelo de más de diez horas, Ricardo aterrizó en el Reino Unido. Salió por la terminal VIP y, en cuanto se sentó en el carro, desactivó el modo avión de su celular.
La pantalla se iluminó al instante, y una avalancha de mensajes acumulados comenzó a llegar.
Al ver el mensaje de Samuel, respondió con un movimiento de sus dedos: [Entendido. Cuídala bien y avísame de inmediato si surge algo].
Samuel respondió al instante: [De acuerdo].
Y añadió otro mensaje: [La señora Susana seguramente le ha enviado mensajes a la señora Natalia, pero como no ha respondido, es probable que con el tiempo empiece a sospechar].
Ricardo frunció el ceño y contestó: [¿Necesitas que te diga lo que tienes que hacer?].
Samuel respondió apresuradamente: [¡Entendido!].

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