Alfredo Chávez, que ya sentía que la noche estaba de lo más aburrida, por fin se animó cuando vio llegar a Cástulo Haro.
—¡Por fin te apareces! Si no venías, ni te imaginas lo aburrido que estaba.
Cástulo le sonrió, le dio un par de palmadas en el hombro y, al notar que Mercedez Lobos lo miraba, apenas asintió con la cabeza a modo de saludo antes de sentarse junto a Alfredo.
Alicia Saavedra ni se había enterado que Cástulo también iba a venir. Todavía no lograba sacarse de la cabeza lo directo que él había sido al rechazarla la vez pasada, así que en cuanto lo vio llegar, bajó la mirada y no se atrevió a dirigirle otra vez los ojos.
Alfredo, sin perder tiempo, propuso:
—Al rato vamos a jugar mafia, ahora que Armando no vino por fin vamos a poder disfrutar el juego, porque siempre gana él y ni chance nos da de divertirnos.
Aunque Cástulo ya había comido algo, aceptó una brocheta más. Le sonrió a Alfredo, chocó su vaso con el de él y dijo:
—Va, me apunto.
Ya llevaban un rato comiendo, y la verdad, Alfredo y los demás ya no aguantaban las ganas de comenzar el juego.
Mientras jugaban, Cástulo no lograba concentrarse del todo. Desde que llegó al campamento, había estado pendiente de los alrededores, pero no había visto señales de Paulina Romo.
Tras dos rondas, justo antes de empezar otra, Cástulo se detuvo un momento, sonrió de lado y, dándole un golpecito a Alfredo en el hombro, le señaló hacia un punto del campamento.
—Voy a saludar a alguien, regreso.
Alfredo apenas le echó un vistazo y, al ver que se refería a Jaime Burgos, le contestó sin pensar mucho:
—Dale, anda.
Y enseguida volvió a meterse en el juego con los demás.
Tal vez los demás no se dieron cuenta, pero Mercedez sí había notado lo distraído que estaba Cástulo. Lo observaba con atención, y aunque él la ignoraba por completo, ella ya se había dado cuenta de dónde tenía la cabeza.
Al verla, se mordió los labios, sintiéndose incómoda por notar que todo el interés de Cástulo estaba en Paulina, que ni siquiera podía esperar para ir a buscarla.
—Sí, sí vino. Está por allá.
Cástulo asintió, y al notar las bebidas en las manos de Jaime, comentó:
—¿Vas a llevarle esa bebida a la señorita Paulina? Si no te molesta, ¿puedo acompañarte? Quiero saludarla.
Jaime pensó que era un buen detalle de su parte y, considerando que Paulina era su socia en un proyecto, le pareció bien la atención.
—Claro, vamos.
Cástulo caminó tras Jaime durante un rato hasta que, al fin, alcanzó a ver a Paulina. Pero se dio cuenta de que ella no estaba sola: junto a ella estaban Tito Jacobo y Teófilo Cruz.
Al escuchar pasos, Tito y Teófilo voltearon. Apenas vio a Cástulo, la expresión de Teófilo se oscureció, mientras que Tito, sorprendido, soltó:
—¿También viniste, Sr. Cástulo?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Espectacular Transformación de la Reina AI
Empezaré a buscar otra historia para gastar mis monedas xq no hay ningún avance se llevó casi cuatro capítulos en una tontería...
Que falta de respeto de la autora, solo redunda en lo mismo XD....
LO mismo con las mismas, una historia que solo es la repetición de la repetidora, solo le da hacia atrás y para Lante nada de nada. Y tan larga parece que va como para los 2.000 capitulo, si no es mas...
Y... volvemos otra vez al principio...
Da vuelta en lo mismo. Ya estoy aburrida con la trama....
Y seguimos con las mismas porquerías de capítulos.... NO AVANZA NADAAAAAAAA...
Otra semana más esperamdo nuevos capítulos, para leer pura porquería... Esta novela ya no sirve ni para papel Confort! Es de esperar que no finalice la novela con la tonta de Paulina perdonando al infeliz de Armando, quien se revuelca como quiere con su Amante ante los ojos de medio mundo.......
Autora muchas gracias por la novela pero dele algo de acción a la potra con todos los malos...
Estuve 3 meses sin leer esta historia porque avanza muy despacio y que decepción leer que la trama vuelve a la misma m......
Que mierda, esto lo último ya me rindo no puedo con esta historia de verdad que atraso de mierda...