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La Espectacular Transformación de la Reina AI romance Capítulo 713

Tras terminar de leer, Jaime hizo una mueca.

—Que hayan comido juntos tampoco significa gran cosa. ¿Quién dice que no se toparon de casualidad y aprovecharon para comer?

No creía que Claudia y Lázaro dieran su brazo a torcer tan rápido.

Si Mercedez proviniera de una familia respetable, sería otra historia, pero con todos los rumores que rodeaban a su madre, Jaime dudaba mucho que a Claudia y a Lázaro les diera igual.

Paulina comentó:

—Al mediodía, cuando comí con Castulo, me mencionó lo mismo. Dijo que ya habían aceptado su relación.

Jaime se quedó sin palabras.

A decir verdad, si él estuviera en los zapatos de Claudia y Lázaro, por mucho que le desagradara Mercedez, también se habría ablandado después de que le salvara la vida a su hijo.

Soltó un bufido y añadió:

—Bueno, ya que la familia Frias dio su brazo a torcer, lo del divorcio no debería tener más trabas esta vez. ¿Y qué onda con tu hija? ¿Ya le dijeron algo?

—Creo que todavía no, pero ese ya no es mi problema.

—Pues sí, tienes razón —coincidió Jaime.

Como no quería seguir hablando de cosas tan deprimentes, levantó su copa para chocarla con la de Paulina y cambió de tema.

Durante los dos días siguientes, Paulina fue a trabajar como de costumbre. El viernes por la tarde, recibió una llamada de Josefina para avisarle que pasaría la noche con ella en la casa de la familia Romo. Tras recibir la confirmación de Paulina, Josefina dudó un momento antes de añadir:

—Oye, pero mañana por la mañana voy a salir a pasear con mi papá y los demás, así que me tengo que ir tempranito el sábado.

A Paulina no le sorprendió en lo absoluto y respondió con tranquilidad:

—Está bien, cariño, ya me quedó claro.

Hubo un problema con la última ronda de datos, por lo que Paulina tuvo que quedarse a trabajar horas extras. Para cuando llegó a casa, ya pasaban de las ocho de la noche.

Josefina de verdad quería hacerle compañía a su mamá.

Pero como Paulina llegó tan tarde, la niña se acercó a abrazarla con algo de decepción.

—Mamá, ¿por qué llegas hasta ahorita? Te estuve esperando muchísimo rato.

—¿A ver a su papá y a los demás?

—Supongo que sí, me dijo que iban a salir a pasear.

—Huy, ¿o sea que cancela todo por irse a pasear con ellos y nada más te regala una noche por lástima? —bromeó Jaime. Tras una pausa, añadió—: Aunque, bueno, como lo de ellos ya es casi un hecho, me imagino que andan desesperados por que tu hija pase más tiempo con Mercedez para que asimile mejor lo del divorcio.

—Tal vez —se limitó a decir Paulina. Una vez que su computadora arrancó, dio por terminada esa plática y se enfocó en discutir los datos con Jaime.

Estaban tan clavados en la plática que ni siquiera se dio cuenta cuando Josefina terminó de bañarse y le habló.

Al salir del baño, Josefina vio a su mamá hablando por teléfono y tecleando sin parar en la computadora, así que dedujo de inmediato que estaba ocupada checando cosas del trabajo.

Como no le hizo caso a la primera, tuvo que llamarla otra vez:

—¡Mamá, ya terminé!

Paulina reaccionó de golpe y giró la cabeza para verla.

—Ah, está bien, mi amor, ahorita voy.

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