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La Espectacular Transformación de la Reina AI romance Capítulo 725

Viendo el carro alejarse, Samuel se quedó con la boca abierta.

—¡No manches! ¿A poco todavía no terminan? La señorita Mercedez casi da la vida por salvarlo y Armando le paga de esta manera... La neta, hasta a mí me da lástima por ella. Siento que no vale la pena —dijo, hizo una pausa y añadió—: Además, la señorita Paulina sí que no tiene vergüenza.

Orlando no respondió, pero tenía una expresión que daba miedo de lo sombría que era.

Desde luego, Paulina no tenía ni idea de lo que había pasado con Samuel y Orlando.

Después de pasar casi todo el día paseando con Armando y Josefina, esa misma noche la niña se fue con Paulina de regreso a la casa de la familia Romo.

A la mañana siguiente, Paulina llevó personalmente a Josefina a la escuela.

Josefina estaba de un humor excelente. Al bajarse del coche, caminó hacia la entrada dando saltitos mientras se despedía de Paulina con la mano.

Al llegar al salón de clases, su compañera Fátima le hizo una seña con la mano.

—¡Josie, ya llegaste! Mira, son unas galletas que mi mamá me mandó especialmente para todos. ¡Pruébalas!

Josefina dejó su mochila mientras las recibía.

—Órale, gracias —dijo.

Silvia, que también estaba comiendo las galletas que le dio Fátima, le preguntó:

—Oye, Fátima, ¿que no tu mamá se había ido a trabajar fuera de la ciudad? ¿A qué hora tuvo tiempo de hacerte tantas cosas?

Al escucharla, Fátima sonrió, orgullosa y feliz.

—Mi mami dice que me extrañaba mucho y que no quería perderse cómo crezco. Quiere estar conmigo todos los días, así que pidió que la cambiaran a un trabajo más cerca de la casa. Ahora voy a poder verla todos los días como antes.

—¡Órale, Fátima, qué buena onda es tu mamá!

—¡Claro que sí! Mi mamá me ama más que a nada en el mundo. Por eso, con solo un mes que estuvo fuera ya no aguantó. Pidió su cambio para trabajar cerca de la casa nada más para poder pasar más tiempo conmigo.

Al ver que Silvia y Josefina ya casi se terminaban sus galletas, Fátima les ofreció amablemente:

—¿Quieren más? Todavía tengo un montón.

Como las galletas estaban muy ricas y a Silvia le encantaban, le pidió otra. Josefina, en cambio, bajó la mirada.

—Yo ya desayuné mucho, ya no quiero.

Capítulo 725 1

Capítulo 725 2

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