Gonzalo se quedó petrificado.
—¿Tan... tan caro?
No solo Gonzalo, también la abuela Romo y Fernanda estaban en shock.
—Pauli, ven a ver esto —dijo la abuela Romo, dirigiéndose a Paulina.
Paulina había escuchado toda la conversación.
Aunque al recibir la caja había intuido por su peso que el regalo de Armando no sería poca cosa, jamás imaginó que se trataría de un diamante de un valor tan desorbitado.
Tal como había dicho su tía Fernanda, el diamante que Armando le regaló era, sin duda, más brillante y puro que el que ella había subastado.
Y los dos mil millones que mencionó su tía eran una estimación muy conservadora.
Viendo la expresión de Paulina, Gonzalo y los demás entendieron que ella tampoco se esperaba un regalo tan valioso.
—¿Y ahora qué? ¿Se lo devolvemos? —preguntó Gonzalo.
Después de todo, Paulina y Armando estaban a punto de divorciarse, un regalo de ese calibre…
—Quédatelo.
La abuela Romo cerró el estuche de terciopelo y le dijo a Paulina:
—Considéralo como algo que guardas para Josie. Cuando crezca, se lo entregas. Si no lo aceptas, solo terminará beneficiando a otra persona.
Esa “otra persona”, por supuesto, era Mercedez.
—De acuerdo.
Su forma de pensar coincidía con la de su abuela.
La sorprendió que Armando le diera un regalo tan costoso, pero lo tomó con calma.
No sabía por qué lo había hecho, y tampoco le interesaba averiguarlo.
Terminó de comer sus fideos, subió a su habitación, dejó el regalo de Armando en un mueble sin siquiera volver a mirarlo y bajó para irse a trabajar.
...
Jaime, por supuesto, también recordaba su cumpleaños.
Paulina lo tomó. La pequeña tarjeta decía: *“Pauli, feliz cumpleaños. —Tito Jacobo”*.
Teófilo, que se había acercado cuando Paulina recibió las flores, vio de reojo el nombre en la tarjeta.
Su sonrisa se desvaneció un poco.
Después del pastel, los demás empleados de La Conquista Comercial regresaron a sus puestos, pero aun así, se dieron cuenta de que en los siguientes diez minutos, Paulina recibió otros tres ramos de flores.
Uno era de Gema Correa, otro de Teófilo, también de rosas.
Como Paulina aún no estaba divorciada, Teófilo temía que entregárselo en persona pudiera causarle problemas, así que, aunque estaba en la misma oficina, pidió a alguien más que se lo diera.
Además de las flores, en realidad quería darle otros regalos.
Pero le preocupaba que si lo hacía, Paulina ni siquiera aceptaría las flores, así que se contuvo.
El tercer ramo era de Cástulo Haro.
***

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Espectacular Transformación de la Reina AI
Super narcisista la Mercy, dios q me sacan y ese Orlando peor q un perro faldero...
Muy buena novela...
Muy emocionante, aunque Armando no se a que juega otra vez con Mercedes...