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La Espectacular Transformación de la Reina AI romance Capítulo 609

—Pero… ¿qué…?

Los presentes se miraron entre sí, desconcertados.

El señor Cárdenas ya sospechaba que Armando sentía algo por Paulina, pero no se imaginaba que fuera a actuar de una manera tan descarada…

Carraspeó y, a modo de advertencia, dijo: —Bueno, gracias por la molestia, señor Armando. La señorita Paulina se lleva muy bien con una de las ingenieras de La Conquista Comercial, ¿qué le parece si le pedimos que la acompañe para que la cuide?

Los demás empleados de La Conquista Comercial, al oírlo, asintieron apresuradamente: —Sí, señor Armando, ¿por qué no…?

—No es necesario —dijo Armando, mirando al personal de La Conquista Comercial—. Si no se sienten tranquilos, pueden avisarle a su jefe, el señor Burgos.

Tras decir eso, sin añadir nada más, se dio la vuelta y se fue, llevando en brazos a una Paulina ya dormida.

La gente de La Conquista Comercial se quedó helada, sin entender a qué se refería Armando.

Sin embargo, con algo tan serio, era obvio que tenían que informar a Jaime Burgos.

Uno de ellos contactó de inmediato a Jaime y, a trompicones, le contó lo sucedido.

Jaime, al oírlo, casi rechina los dientes de rabia, pero mantuvo la calma y dijo: —Ya he hecho arreglos para que alguien reciba a Pauli. No va a pasar nada de lo que se imaginan, no se preocupen.

La persona que llamó sintió un gran alivio al escucharlo.

Los demás, aunque todavía tenían sus dudas, también se tranquilizaron.

Armando se dirigió directamente al elevador.

Y toda la escena fue presenciada por Alicia y su grupo.

Al ver a Armando cargar a Paulina en público y llevársela a su habitación, mostrando una aparente preocupación por ella, ni Alicia ni la abuela Saavedra le dieron mucha importancia. Al fin y al cabo, Paulina seguía siendo su esposa, y aunque estuvieran a punto de divorciarse, que la ayudara a llegar a su cuarto estando borracha no era nada del otro mundo.

Aunque sí era cierto que se decía que Armando era extremadamente frío con Paulina. Que normalmente, si se cruzaban, actuaba como si fuera una extraña, sin importarle si estaba viva o muerta…

Reinaldo asintió con la cabeza. Antes de que pudiera decir algo, Rosalinda pareció recordar algo y se detuvo: —Oye… ¿y Armando?

Reinaldo dudó un momento antes de responder: —El señor Armando… sigue en la habitación.

Los demás entendieron de inmediato lo que quería decir y se quedaron helados.

Alicia reaccionó al instante: —¿Qué… qué dijiste? ¿Estás diciendo que mi cuñado, desde que llevó a esa zorra a su cuarto, no ha salido?

Reinaldo asintió, pero luego, tras pensarlo un momento, añadió: —En realidad, esto no significa nada.

Él creía que Armando todavía amaba profundamente a Mercedez. Aunque ahora su actitud hacia Paulina pareciera diferente, no creía que fuera capaz de hacer algo que lastimara a Mercedez.

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Queridos lectores, agradecemos su entusiasmo y apoyo hacia esta novela. Nos comprometemos a continuar con una actualización de capítulos el próximo viernes, 5 de diciembre. ¡Gracias por su paciencia y respaldo!

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