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La Espectacular Transformación de la Reina AI romance Capítulo 727

—Está bien.

Paulina y Josefina no tardaron en subirse al coche.

Desde adentro, Josefina se despidió de Armando con la mano. No fue hasta que el coche salió del patio de la casa y la figura de Armando se perdió de vista, que la niña se sentó bien en su lugar.

Su mirada se posó de nuevo en Paulina.

Hoy hubo muchos pendientes en La Conquista Comercial y Paulina había estado bastante ocupada. Sumado a eso, los cólicos de su periodo la tenían con el vientre inflamado y se veía un poco pálida.

Josefina, por supuesto, lo notó.

Al ver que Paulina estaba tan cansada y aun así había ido personalmente a recogerla, su estado de ánimo mejoró. No pudo evitar llamarla con un tono cariñoso:

—Mamá...

—¿Mande? —Paulina seguía concentrada en manejar.

Esa simple respuesta sonó muy dulce y paciente.

Josefina sonrió feliz.

—Nada, tú maneja con cuidado.

—Sale.

Esa noche, la familia Romo hizo equipo para preparar un montón de antojitos típicos del pueblo. El ambiente estaba tan animado como en una fiesta patria, y las risas de Josefina no pararon en ningún momento.

Al día siguiente.

Después de ir a dejar a Josefina a la escuela, Paulina regresó a La Conquista Comercial.

Ese día tenían agendada una visita en la empresa para negociar un acuerdo, y el cliente había pedido explícitamente hablar con Paulina.

Durante el último año, la capacidad de Paulina se había hecho bastante conocida en el medio. A Jaime Burgos no le extrañó que alguien quisiera negociar directamente con ella, así que la dejó a cargo y se fue a checar otros asuntos.

Cuando llegaron las invitadas, Paulina abrió la puerta de la sala de juntas y se encontró con varias mujeres jóvenes y arregladas. Se acercó con cortesía y le tendió la mano a una de ellas.

—¿Señorita Kiara, verdad? Mucho gusto.

Kiara Lozano estaba recargada en el sillón. Evaluó a Paulina con la mirada durante unos segundos antes de que una sonrisa se asomara en su atractivo rostro. Solo entonces dejó su taza de café en la mesa y, sin molestarse en ponerse de pie, le dio un apretón de manos a medias desde su asiento.

—¿Tú eres Paulina?

Paulina tomó asiento.

—Así es. ¿Nos conocemos?

Kiara se rio con soltura.

Al cabo de un rato, la asistente le echó una mirada a Kiara y asintió. Kiara sacó un pañuelo de papel para limpiarse las comisuras de los labios y dijo con una sonrisa:

—Me habían dicho que eras muy capaz en lo tuyo, y por lo visto, la fama te hace justicia.

Sus palabras sonaban a halago, pero Paulina notó un rastro de burla descarada en los ojos de Kiara.

Paulina entendió de inmediato que esta mujer no venía con buenas intenciones.

Claro que Paulina sabía de la familia Lozano.

Sin embargo, los Lozano habían trasladado gran parte de sus negocios al extranjero en los últimos años y casi no se les veía por la ciudad, así que no tenía mucha información sobre la familia ni sobre el grupo corporativo.

A esta tal Kiara, de hecho, era la primera vez que la veía, y no tenía ni idea de cómo o cuándo la había ofendido.

Fingió no captar el sarcasmo y, con un tono tranquilo, la invitó cordialmente a irse:

—Me halagas demasiado, Kiara. Tengo otra junta en un momento, así que me temo que no podré seguir platicando con ustedes. Si tu empresa está interesada en concretar algo con La Conquista Comercial, armen un expediente más detallado y podemos agendar otra cita para revisarlo a fondo.

Por supuesto que Kiara entendió la indirecta de que Paulina no tenía la menor intención de cerrar ningún trato con los Lozano.

Soltó una carcajada.

—Rechazar un negocio para La Conquista Comercial así de fácil... vaya, sí que tienes carácter y te sientes muy intocable.

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