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La Espectacular Transformación de la Reina AI romance Capítulo 729

Jaime soltó una risa llena de coraje y no se aguantó las ganas de comentar:

—Ay, no, esta gente de verdad que se pasa de la raya. Todo está patas arriba.

El cliente lo volteó a ver con cara de no entender de qué diablos hablaba. Jaime disfrazó el momento con una sonrisa.

—Nada, una tontería.

Aunque el cliente no tenía idea, Paulina captó el mensaje a la perfección.

Primero fue Orlando Rocha, y ahora le tocaba el turno a Kiara; ambos habían aparecido de la nada para hacerle la vida pesada solo por defender a Mercedez.

Si eso no era estar todo patas arriba, entonces no sabía qué era.

Mientras tanto, en uno de los privados del mismo restaurante...

Mercedez apenas se estaba enterando de lo que había hecho Kiara.

No pudo evitar reprenderla con suavidad:

—De verdad que no había necesidad de que...

—Ya sé —la interrumpió Kiara con una sonrisa—. No lo hice todo por ti. Acabo de regresar a la ciudad y estaba aburrida, solo buscaba cómo entretenerme un rato.

Mercedez sabía que, en el fondo, su amiga lo había hecho por defenderla, así que esbozó una sonrisa.

—Gracias.

—¿Desde cuándo nos damos las gracias? —Kiara soltó una carcajada antes de añadir—: Y déjame decirte que el showcito de ayer me tiene de un humor excelente. De verdad se tragó el cuento de que queríamos firmar con ellos, ¡qué risa!

Mercedez soltó una risita.

Recordando algo más, Kiara arqueó una ceja y volvió a reír.

—Oye, ¿y no me habías contado que Teófilo Cruz se metió a trabajar a La Conquista Comercial para cobrárselas por ti? ¿Qué ha pasado con eso? Ayer que fui a la empresa no lo vi por ningún lado.

Al escuchar esto, Mercedez detuvo su cuchara antes de darle un sorbo a la sopa y murmuró:

—Él... se enamoró de Paulina.

Sin embargo, el nombre de Jaime Burgos era bastante conocido en sus círculos.

Seguramente Paulina le había ido con el chisme a Jaime de lo que pasó en La Conquista Comercial, porque cuando se toparon en la entrada, la forma en que él la miró traía una carga de desprecio bastante evidente.

Estaba claro que el tipo la tenía muy en un pedestal.

Teófilo y Jaime no eran del montón, ambos eran hombres muy destacados. Que los dos estuvieran babeando por Paulina, francamente era de sorprenderse.

Siguieron platicando otro rato y, ya cuando habían terminado de comer y estaban por irse, Mercedez checó su celular.

—Armando me mandó mensaje para decirme que sí tiene libre la noche, así que te va a acompañar en la cena de bienvenida.

—Qué bueno —dijo Kiara, sonriendo—. Ahora que regresé a la ciudad, él me tiró un par de paros muy buenos con unos contactos, y quiero aprovechar para agradecerle. —Soltó otra risita—. Aunque claro, si se portó tan acomedido, es por el cariño que te tiene a ti.

—Ya, no te burles —le contestó Mercedez—. Ustedes dos se llevan muy bien desde antes. Aunque yo no estuviera de por medio, Armando igual te habría echado la mano.

***

Durante la tarde, mientras Paulina andaba ocupada en la oficina, de repente le entró una llamada de Josefina para avisarle que Armando le había marcado. Le dijo que iban a ir juntos a ver a una amiga de él que acababa de regresar del extranjero, así que ya no iba a poder quedarse a cenar en casa de los Romo.

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