Entre los nervios y la desesperación de las familias Lobos y Saavedra, por fin terminó el plazo de espera para el divorcio de Paulina y Armando.
Ese día, Armando salió puntual rumbo al Registro Civil.
Sin embargo, a mitad del camino, recibió una llamada. Quienquiera que fuera, le dijo algo que logró hacer que Armando perdiera la compostura.
—Está bien, ya entendí. Voy para allá ahora mismo —dijo al colgar.
Por su parte, Paulina llegó a la hora acordada al Registro Civil. Después de esperarlo casi media hora sin rastro de él, frunció el ceño y le marcó, pero la línea mandaba a buzón porque estaba ocupada.
Intentó unas dos o tres veces más, pero fue lo mismo. Paulina apretó los labios y se le oscureció la mirada.
Pasaron otros diez minutos. Justo cuando iba a intentar marcarle de nuevo, entró una llamada de Armando.
Contestó al instante, sonando muy seca.
—Llevo casi una hora esperando aquí, ¿por qué todavía no llegas...?
—Perdóname —la interrumpió Armando sin dejarla terminar—. Mis papás tuvieron un accidente.
Paulina se quedó de una pieza.
—Acabo de avisarle a mi abuela y a los demás —continuó él—. Tuve que coordinar unas cosas de urgencia y apenas tuve tiempo de regresarte la llamada.
Lázaro Frias y Claudia, al final del día, eran los abuelos de Josefina, además de ser los suegros de la abuela Frias. Para rematar, Lázaro siempre la había tratado con mucho respeto. Escuchar que les había pasado algo malo genuinamente le preocupó.
Iba a preguntarle qué había pasado, pero Armando se le adelantó con los detalles. Le explicó que Lázaro y Claudia quedaron atrapados en un deslave de tierra; hasta el momento seguían desaparecidos y no se sabía si estaban vivos o muertos.
Dicho eso, le avisó que tendrían que dejar lo del divorcio para otro día y, sin siquiera darle tiempo de contestar, colgó.
Paulina se quedó viendo la pantalla del teléfono y se quedó inmóvil por un buen rato. Cuando logró reaccionar, dio media vuelta y se regresó a las oficinas de La Conquista Comercial.
Si el estado de la pareja de verdad era crítico, Armando seguro también le habría avisado a su hija.
Apenas empezó a sonar, Josefina contestó.
—Mamá.
Antes de que Paulina le preguntara en dónde estaba, la niña se adelantó.
—Mamá, estoy en el hospital con mi papá y mi bisabuela. Mis abuelos tuvieron un accidente y están en urgencias.
Al escucharla, Paulina suspiró de alivio. Si ya estaban en urgencias, significaba que todavía había esperanza.
—De acuerdo, mi amor. Quédate con tu bisabuela, ¿sí? Ya te dejo —le dijo de forma suave.
—Sí, mamá —contestó Josefina con voz triste.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Espectacular Transformación de la Reina AI
yo hace rato que la deje dentro solo a leer los cometarios para ver si ha avanzado pero muy triste porque se veía prometedora , estoy leyendo otras pero que que rabia que siga con lo mismo...
Empezaré a buscar otra historia para gastar mis monedas xq no hay ningún avance se llevó casi cuatro capítulos en una tontería...
Que falta de respeto de la autora, solo redunda en lo mismo XD....
LO mismo con las mismas, una historia que solo es la repetición de la repetidora, solo le da hacia atrás y para Lante nada de nada. Y tan larga parece que va como para los 2.000 capitulo, si no es mas...
Y... volvemos otra vez al principio...
Da vuelta en lo mismo. Ya estoy aburrida con la trama....
Y seguimos con las mismas porquerías de capítulos.... NO AVANZA NADAAAAAAAA...
Otra semana más esperamdo nuevos capítulos, para leer pura porquería... Esta novela ya no sirve ni para papel Confort! Es de esperar que no finalice la novela con la tonta de Paulina perdonando al infeliz de Armando, quien se revuelca como quiere con su Amante ante los ojos de medio mundo.......
Autora muchas gracias por la novela pero dele algo de acción a la potra con todos los malos...
Estuve 3 meses sin leer esta historia porque avanza muy despacio y que decepción leer que la trama vuelve a la misma m......