La respiración de Jazmín se aceleró y sus ojos parpadearon un par de veces.
—Adrián, entonces te encargo este asunto.
—En cuanto la encuentren, concierten una reunión de inmediato. Hablaré con ella personalmente —dijo Adrián, y se levantó para salir de la sala de juntas.
Padre e hija sintieron como si una montaña les cayera encima, una presión abrumadora.
—Hija, ¿quién crees que sea esta persona llamada Spirt? Adrián tiene otra compañía biotecnológica. Si Spirt logra resolver este problema y salvar a su hermano, ¿crees que retirará su inversión de nuestra empresa? —Julián era un zorro astuto, siempre calculando cada movimiento.
Jazmín, por supuesto, también estaba preocupada. Se mordió el labio.
—Papá, no estoy segura. Por eso tenemos que darnos prisa y descubrir quién es esta persona cuanto antes.
Julián se puso las manos en la cintura.
—Parece que tendremos que invertir una buena suma de dinero.
Esa misma noche, la inversión de Julián dio sus frutos. Cuando recibió una dirección IP, corrió a la habitación de su hija.
Jazmín, que acababa de salir de la ducha, se estaba secando el pelo.
—Papá, ¿qué horas son estas?
—La dirección apunta al edificio nueve de Jardines de la Sierra —dijo Julián, agitado.
—¿Jardines de la Sierra? —La expresión de Jazmín cambió al instante. Le arrebató el celular a su padre y, al ver que la dirección era correcta, exclamó—: ¡No puede ser!
—Jazmín, ¿conoces ese lugar? —preguntó Julián, sorprendido.
El rostro de Jazmín estaba pálido. Apretó los puños.
—Esa es la casa de Adrián. Él vive en el número nueve de Jardines de la Sierra.
—¡No puedo calmarme! ¡Esa mocosa de Selena nos odia! ¡Quiere arruinarme! —gritó Julián, todavía exaltado.
—Entonces, con más razón no podemos dejar que se salga con la suya —dijo Jazmín, con los ojos encendidos de ira, pero con la voz serena—. Ahora mismo iré a hablar con Adrián sobre esto.
—Jazmín, si Adrián se entera de que su esposa es esa tal Spirt, ¿no crees que...?
Jazmín esbozó una sonrisa burlona.
—No lo creo. Selena ahora trabaja en el Laboratorio SemillaViva y, además, su matrimonio lleva tiempo en crisis. Adrián estará más dispuesto a creer que Selena lo hizo para vengarse de nosotros, lo que también significa destruir las esperanzas de la familia Rojas. Ella no tiene la razón de su parte.
Dicho esto, Jazmín tomó su celular y salió.
Ya era de madrugada.
Selena, que últimamente pasaba las noches leyendo en el estudio, se frotó los ojos doloridos y se preparó para ir a dormir.

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