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La Esposa Invisible que Dejaste Ir romance Capítulo 123

Leandro la miró con compasión.

—Selena, lo siento. Hice todo lo que pude. Sé cuál es tu relación con él, pero mi padre y el resto del consejo no lo saben. No pude evitarlo.

Selena se recompuso rápidamente. Así que esa era la razón de la discusión entre Leandro y el señor Castañeda.

—Leandro, gracias por pensar en mí. Estoy bien —dijo, forzando una sonrisa.

—¿Por qué no le cuentas a mi padre sobre tu relación con él...? —sugirió Leandro en voz baja.

—¡No es necesario! —negó Selena—. No quiero preocupar al señor Castañeda, y mucho menos ponerlo en una situación difícil. Solo necesito concentrarme en mi trabajo.

Al oír sus palabras, la mirada de Leandro se intensificó. Una mujer tan independiente y considerada era, sin duda, especial. Si alguien era ciego para no verlo, que siguiera en su ceguera.

A las nueve y media, tal como se esperaba, Adrián apareció en la junta directiva. Como segundo inversor, se sentó junto a Leandro.

Lidia tomó una foto de Adrián a escondidas y se la envió a Jazmín. Sabía que Adrián era el futuro novio de Jazmín y quería compartir con su admirada excompañera un momento del que ella se sentiría orgullosa.

—Ya lo sabía, lo discutió conmigo —respondió Jazmín de inmediato.

Lidia sintió una punzada de envidia. Un magnate como Adrián, que consultaba todo con su novia, demostraba un amor profundo y sincero.

La mirada de Lidia se posó, embelesada, en Leandro. Con su traje gris oscuro, se veía increíblemente guapo y carismático; le estaba robando el corazón. Lo había visto cuchichear con Selena y parecían tener una relación muy cercana. Lidia los fulminó con la mirada. Sabía que Fabián trataba a Selena como a una hija y que Leandro decía que la veía como a una hermana, pero ¿quién miraba a su hermana con esa intensidad? Para ella, era una excusa barata, una forma de ocultar la verdad. Lidia no creía en la amistad pura ni en las relaciones fraternales entre adultos.

Adrián entró en la sala de juntas con un aire estrictamente profesional. No le dirigió ni una sola mirada a Selena. Ella, por su parte, también ignoró su presencia. Cuando le tocó hablar, habló; cuando le tocó votar, votó. Sin un ápice de emoción personal.

La tediosa reunión se prolongó hasta las doce y media. Al terminar, Adrián tomó la palabra.

Capítulo 123 1

Capítulo 123 2

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