Entrar Via

La Esposa Invisible que Dejaste Ir romance Capítulo 148

Unos mechones de pelo le caían sobre la cara. Adrián, casi por instinto, extendió la mano para apartárselos. Pero antes de que pudiera tocarla, ella giró la cabeza. La mano de Adrián se quedó suspendida en el aire.

—¿Todavía tienes ganas de enfadarte conmigo en este estado? —dijo con voz grave.

—Estoy bien, no necesito que te preocupes por mí —replicó Selena, mordiéndose el labio.

—Selena, Gonzalo tiene razón, no parecemos un matrimonio. Pero... ya que nos casamos y tenemos a Fer, ¿no podrías...?

—No —lo interrumpió Selena, respirando hondo. No podía perdonar lo que Adrián había hecho.

La paciencia de Adrián se agotó. Se levantó de un salto y la miró desde arriba.

—Me evitas como a la peste porque tienes a otro, ¿verdad?

Selena rio para sus adentros. ¿La acusaba para proteger a Jazmín?

—Adrián, ¿por qué tiene que ser porque tengo a otro que soy fría contigo? ¿No puede ser simplemente porque no te quiero y no soporto que me toques? —le espetó, levantando la vista.

Sus ojos, recién despiertos, parecían cubiertos por una fina niebla, lo que le daba un extraño atractivo.

Adrián sintió una sacudida, como si no pudiera creer lo que oía.

—¿Ya no me quieres? —dijo, apretando los dientes—. Entonces, ¿estos cuatro años solo has estado fingiendo?

Selena cerró los ojos y se recostó. Ojalá sus sentimientos hubieran sido solo una farsa.

—Selena, como adultos, deberíamos ser responsables de nuestras palabras y actos. Si de verdad me odias, dime por qué —insistió Adrián, al ver que ella no respondía.

—¿La razón? Tú la sabes muy bien —rio ella con amargura.

Capítulo 148 1

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Esposa Invisible que Dejaste Ir