Entrar Via

La Esposa Invisible que Dejaste Ir romance Capítulo 223

Unos días después, en el laboratorio, Selena se encontró con Jazmín, cuyo rostro no podía ocultar una expresión de presunción.

—Prima, sabía que con tu reputación, la Dra. Molina te aceptaría. Yo, en cambio, no tengo tanta suerte —dijo Jazmín, ansiosa por que Selena supiera cómo había llegado hasta allí.

—Si te falta talento y además tienes mala suerte, ¿de qué presumes? —la cortó Selena sin miramientos.

Jazmín la fulminó con la mirada, sorprendida por su falta de tacto.

—Prima, no todo el mundo tiene la suerte de tener unos padres académicos que te respalden…

—Claro, y no a todo el mundo le gusta usar al marido de otra para ascender, y encima sin un ápice de vergüenza —replicó Selena con una sonrisa fría, y entró en el laboratorio.

Jazmín se quedó allí, como si le hubieran dado dos bofetadas, sin poder articular palabra durante un buen rato. Si Selena sabía lo importante que era para Adrián, ¿por qué no le pedía el divorcio? Irse por su propio pie era más digno que ser expulsada.

...

Al terminar la clase de la mañana, Jazmín, con la cabeza hecha un lío por el enfado y sin haber retenido mucho de lo que la Dra. Molina había explicado, invitó a Ingrid a comer para pedirle que le aclarara algunas dudas. Ingrid, sin embargo, rechazó su invitación y le sugirió que estudiara con los otros dos alumnos.

Jazmín, algo incómoda, se acercó a otro estudiante para charlar.

...

Selena, después de la clase de la mañana, volvió al laboratorio por la tarde. Recientemente, había hecho un nuevo descubrimiento al descifrar el código genético y quería centrarse en esa investigación.

Jazmín no volvió al laboratorio esa tarde. En su lugar, recibió una llamada de Úrsula y fue a ver a Fabio. Últimamente, Fabio había vuelto a perder el apetito y la energía. Úrsula, muy preocupada, había llamado a Jazmín con la esperanza de que pudiera animar a su hijo menor.

Antes de ir, Jazmín le compró a Fabio un conjunto de ropa y algunos libros.

—Jaz… —dijo Fabio, con una sonrisa de sorpresa al verla.

Úrsula miró su reloj de pulsera.

—Ya es hora de cenar. He llamado a Adri y me ha dicho que vendrá a comer aquí. Quédate a cenar con nosotros.

Jazmín, que se sentía frustrada, se iluminó al oírlo.

—Úrsula, ¿vendrá Adri? —preguntó, expectante.

Úrsula, al ver el evidente enamoramiento de Jazmín por su hijo mayor, sonrió y asintió. El amor no se puede ocultar.

...

Una hora más tarde, en el reservado de un restaurante cercano al hospital, Adrián abrió la puerta. Acababa de salir de la empresa y vestía una camisa negra que le daba un aire de distinción y misterio.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Esposa Invisible que Dejaste Ir