Entrar Via

La Esposa Invisible que Dejaste Ir romance Capítulo 285

Santiago, nervioso como una hormiga en un comal caliente, invitó a padre e hija a sentarse.

—Tío, ¿a qué se debe esta cena tan repentina? —preguntó Jazmín, ajena a todo, pensando que era una simple comida.

Santiago sirvió el vino de inmediato y, levantando su copa, miró a Jazmín con ansiedad.

—Jazmín, esta vez tienes que ayudar a tu tío. Si no, no podré ni volver a casa.

Jazmín, confundida, preguntó:

—Tío, ¿qué te ha pasado?

Fue entonces cuando Santiago, exagerando los detalles, les contó lo ocurrido ese día.

Cuando Jazmín escuchó que su tío había estado usando su nombre para pavonearse en la empresa, su expresión ya se había ensombrecido.

Al terminar de escuchar toda la historia, el rostro de Jazmín estaba pálido de ira.

—Tío, ¿así es como andas manchando mi reputación en la empresa? —dijo, enojada.

Julián, sorprendido por la repentina furia de su hija, intentó calmarla.

—Tu tío solo lo hizo porque está orgulloso de ti. No te enojes.

—Papá, no voy a cenar —Jazmín se levantó—. Tío, no puedo ayudarte. Y de ahora en adelante, no vuelvas a hablar de Adrián y de mí por ahí.

—Jazmín, ¿por qué no me ayudas? ¡Soy tu tío! —dijo Santiago, frustrado y decepcionado.

Jazmín rio con frialdad.

—Porque has manchado mi reputación. No tengo por qué ayudarte.

—Pero si tú y el señor Rojas están saliendo, ¿cómo he manchado tu reputación? —Santiago no entendía nada.

—Ya ni hablemos de cómo me veían antes de que se divorciara. Ahora que está divorciado, tampoco es que me vayan a respetar más. Al final, sigo siendo la descarada que se metió en un matrimonio y se quedó con el marido —dijo Jazmín, con los ojos enrojecidos de rabia. Había pasado la noche en vela en el hospital, tenía los ojos hinchados, y ahora se enteraba de que su propia familia andaba usando su nombre para hacer de las suyas en la empresa. Jazmín sentía ganas de deshacerse de esa bola de ineptos que solo la perjudicaban.

—Jazmín, yo…

—No voy a interceder por ti —dijo Jazmín con frialdad—. Te lo buscaste tú solo.

Dicho esto, tomó su bolso y se fue a grandes zancadas.

Julián, después de escuchar a su hija, también se enojó.

—Santiago, ¿en qué estabas pensando? Lo que más le importa a Jazmín es su reputación, ¿y tú te atreves a hacer esto?

—Hermano, yo… —Santiago se quedó sin palabras, sin aliento.

—Olvídate de que interceda. Te buscaré otro trabajo —dijo Julián, molesto.

***

En cuanto Jazmín se enteró del desastre que había causado su tío, llamó a Adrián.

Al escuchar la voz grave del hombre, Jazmín se apresuró a disculparse.

—Adri, lo siento. Me enteré de lo de mi tío. El impacto negativo que causó en la empresa… hiciste bien en despedirlo.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Esposa Invisible que Dejaste Ir