Roberto estaba sentado al borde de la cama, con los ojos cerrados y una expresión imposible de descifrar. Nadie sabía en qué pensaba.
Nerea lo miró de reojo. No lograba entender qué se traía entre manos ese tipo. ¿Qué estaba tramando ahora?
Aun así, su enojo se había esfumado. La razón le ganó al impulso: él era su jefe.
¿No habría sido demasiado brusca con él hace un momento? Si al final decidía despedirla solo porque sí, ¿qué iba a hacer ella?
Cuando uno depende del techo de otro, a veces hay que agachar la cabeza.
—Señor Roberto, hace rato hablé un poco fuerte. No era nada personal, solo que de verdad no quiero quedarme a trabajar horas extra. Son de esos momentos en los que a uno como adulto se le desmorona todo. Espero que lo entienda.
Roberto soltó una risa corta y burlona.
—Nerea, ¿de verdad no te acuerdas?
—¿Acordarme de qué?
Apoyando las manos detrás de sí en la cama, Roberto ladeó la cabeza y la miró con pereza.
—Olvídalo. Si no te acuerdas, no importa. Puedes salir.
Nerea salió del cuarto, confundida y sin entender nada.
Esperando el elevador, se topó con Celeste, que justo salía.
La muchacha la saludó con entusiasmo.
—¡Señorita Nerea! ¿Vino a ver a Valentín?
—Para ser exactos, él me llamó.
—¡Ya entendí! ¡Perfecto! No se preocupen, yo me voy un rato al bar de abajo. Tómense su tiempo, no hay prisa, ¡de verdad, sin apuro!
Celeste entró al elevador casi corriendo, como si los pies le ardieran, y desapareció.
Nerea vio los números del elevador bajar uno a uno y solo pudo suspirar resignada.
Sesenta y cuatro pisos. Solo bajar al primer piso tomaría al menos dos o tres minutos. Luego, para subir de nuevo, habría que ver si no había más pasajeros. Iba a tardar una eternidad.
—Nerea.
La voz de Roberto la interrumpió.
Nerea rodó los ojos hacia el techo. Ya estaba preparando una sonrisa de esas que solo son para salir del paso, cuando de repente sintió una mano rodearle la muñeca.
Roberto la jaló de vuelta al cuarto sin darle tiempo de reaccionar.
—¿Qué te pasa? —protestó Nerea, sorprendida.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Esposa que Quemó su Pasado