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La esposa sustituta del millonario romance Capítulo 64

Me tienes

George.

Me despedí con un apretón de manos de mis clientes, yendo al auto junto a Prince, el cuñado de Aiden para dar las indicaciones de cómo comenzar con los pedido por los clientes del complejo hotelero que pensaban tener.

__ Con la casa del candidato tendremos que hacer horas extras para tenerlo a tiempo. - miró su celular, en tanto sacó las llaves del vehículo. - Esta noche me daré a la tarea de terminar los planos de candidato y mañana lo tendrás en tu escritorio.

__ Tenemos que revisar el terreno donde se construirá. - manifesté quitando la seguridad de mi auto. - Mañana podríamos ir. Tengo unas horas libres por la mañana.

__ Creo que puedo desocuparme a tiempo. - subió a su auto. - Pero si no...

__ Por ahora termina con el que tienes pendiente, revisaré lo que me entregues y vamos por el complejo para no quedar mal con ninguno.

Ambos estábamos enfocados en tener la confianza de nuestros clientes para que la fama de ser uno de los mejores de nuestro ámbito no bajara.

Regresé a la constructora. Busqué los datos del lugar, mirando de qué estaba rodeado y como se iba a aprovechar todo el espacio. Nuestros paisajistas se encargarían de darle el toque que ellos querían, así pedí a Susan contactar a mi equipo, el cual en cuestión de minutos ya estaban recibiendo los primeros datos.

Pasé en la misma reunión un par de horas para luego ver la hora y despedirme de todos para ir por mí mujer a su clínica.

En el camino pregunté a Tej si aún quería que nos reuniéramos o se había cancelado, aunque para él una cancelación no era posible.

No me gustaba llegar tarde con Marina, así que cuando aparqué en el estacionamiento me dirigí rápidamente a la que sabía era la especie de guardería para sus colegas con hijos a su cargo también. La mujer que cuidaba a los bebés me recibió, ya que por días se turnaba en mi compañía o la clínica, cuando Marina tenía un día demasiado atareado, me hacía cargo de mis hijos.

Hoy había sido uno de esos días, donde casi no pasaría en la oficina, por lo cual ella decidió llevarlos consigo.

Estaban dormidos, uno a lado del otro como si no hicieran todo el desastre que veía todo el tiempo en casa.

No quise despertarlos, ni a los demás niños que plácidamente dormían también. Por ello solo indiqué que saldría y cerré con sumo cuidado. Busqué su oficina, quedándome en ese lugar para esperar a que llegue, me senté en un mueble en completo silencio mientras contestaba las penurias de Tej, quien decía tener un día horrendo.

__ Si es un chiste no me lo cuentes, eres malo para eso. - achiqué la mirada para ver a mi mujer quitarse la bata que puso en su perchero. - Dije que no iba a mentir jamás

__ La sinceridad en exceso tampoco es buena. Dejé el teléfono de lado para ir por ella, movió su cuello, estresada en tanto masajeé sus hombros para aliviar un poco la tensión en ese sitio. - ¿Estás muy cansada?

__ Demasiado. Solo quiero darme un baño y dormir por veinte horas seguidas. - claudicó a mis brazos para dejar que siguiera quitando el dolor en sus articulaciones.

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