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La gemela curvy elegida por el Alfa romance Capítulo 2

Narra Camille:

—De verdad creo que necesita anteojos señor. O quizás la cerveza le ha hecho ver belleza donde tan solo hay fealdad. — respondí.

Sin embargo, en ese momento, sentí como aquel extraño se acercaba a mi peligrosamente.

—No vuelvas a cuestionar lo que digo, Camille. — me dijo con seriedad, y su presencia fue tan fuerte, que me sentí intimidada.

—Señor, ¿va a pagar la cuenta? — interrumpió el barista.

En ese momento recordé que no llevaba dinero conmigo, ni humano, ni oro.

—Yo…no tengo con que pagar. — respondí.

Aquel hombre soltó una risa divertida, y yo me sentía tan mareada que apenas lograba sostenerme en pie. Repentinamente, sin embargo, sentí como aquel extraño me tomó de la cintura, y su aliento caliente chocó contra mis labios.

—No tienes que preocuparte, sé muy bien cómo puedes pagarme…Camille. — dijo sin más, y luego, me besó apasionadamente en los labios, sacándome de aquella barra, y llevándome hacia el centro del bar en donde sostuvo mi cintura con firmeza.

Aquel hombre me sostuvo con firmeza por la cintura, y su mirada cargada de fiereza, que apenas alcanzaba a notar en medio de mi mareo, me dijo que no me permitiría escapar.

—¿Qué es lo que hace? — cuestioné con un poco de temor, mezclado con un calor desconocido que me recorría desde el vientre hasta las mejillas.

En ese momento sentí como aquel hombre pegó su cuerpo con el mío, y noté la enorme diferencia entre nuestras estaturas, así como la firmeza de sus músculos…y algo más sobre mi vientre. Su aliento caliente chocó contra mi oreja, y con una voz ronca y cavernosa, me susurró.

—Vas a pagarme esas cervezas Camille, y no vas a resistirte. —

Sentí como si una descarga caliente me recorriera el cuerpo, naciendo desde mi feminidad y llegando hasta mis plantas. Aquel hombre tenía una presencia fuerte, tanto que no fui capaz de oponerme. La música sonaba fuerte, chocando contra mis oídos logrando marearme aún más, y aquel hombre comenzó a bailar conmigo, pegando por completo su cuerpo con el mío, y recorriendo con sus enormes y fuertes manos desde mi cintura hasta el nacimiento de mis caderas.

Yo no sabía bailar, pero mi cuerpo respondía solo; tal y como si tuviese una mente propia. Mis caderas, instintivamente, se pegaron a las de él cuándo me elevó en el aire, y sentí la virilidad masculina de aquel extraño sobre mi propia intimidad cubierta por la ropa. Sus manos se aferraban a mi cuerpo, y durante un momento en donde la música nos hizo pegarnos el uno al otro todavía más, sentí como si estuviera haciendo el amor con aquel extraño, y aunque sabía que aquel bar estaba lleno de personas, no me sentí apenada en lo absoluto…y jamás antes me sentí tan libre en ese momento.

Todo el mundo había desaparecido, y tan solo pude sentir las manos de ese hombre caliente recorrer mi cuerpo lo suficientemente atrevido para experimentar calores sofocantes, pero tambien tan recatado para no tocar más allá de lo debido con sus manos.

La música seguía sonando, y sin darme cuenta en qué momento, me vi envuelta en la obscuridad de la noche fuera de aquel bar y en un callejón completamente obscuro.

El viento helado me golpeó el rostro, y estaba tan mareada que ni siquiera lograba sostenerme en pie, sin embargo, el hombre del bar me sostenía con firmeza…y solo por eso yo no había terminado completamente en el piso.

—Eres hermosa, Camille, no vuelvas a insultarte diciendo palabras tan duras hacia ti misma… — me dijo aquel extraño, pero aun teniendo su rostro frente al mío, no lograba distinguir sus facciones.

¿Sueño o realidad? 1

¿Sueño o realidad? 2

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