Pero el carácter de Sabrina, él lo conocía bien.
También podía notar que, por ahora, Sabrina no sentía nada especial por Sebastián, al menos no de esa forma entre hombre y mujer.
La franqueza de Sebastián, sin embargo, hizo que Jorge se sintiera un poco incómodo, como si le hubieran dado un golpe en la cara.
Al darse cuenta de la tensión, Sabrina intervino de inmediato para suavizar el ambiente y evitar que la situación se volviera más incómoda.
—Mejor que Hache revise primero. Si todo está bien, puede esperarme abajo, ¿de acuerdo?
André intervino:
—Voy con ustedes.
Él solía estar muy ocupado con el trabajo y no tenía muchas oportunidades para pasar tiempo con Sabrina.
Además, sentía curiosidad por ver cómo Sebastián protegía a Sabrina en el día a día.
¿De verdad la cuidaba, o solo usaba eso de pretexto para acercarse a ella?
Ir uno o dos, daba igual. Sabrina no puso objeción.
La mesera los miró con el ceño fruncido, claramente sorprendida.
¿Sabrina iba a cambiarse de ropa y los tres hombres querían acompañarla?
Al notar que ella se quedaba pasmada, Sebastián la sacó de su ensimismamiento.
—¿No que nos ibas a llevar a los vestidores? ¿Ya no quieres?
La mesera volvió en sí y, con una sonrisa forzada, les indicó el camino.
—No, no, por aquí, por favor.
Los cuatro llegaron hasta la puerta del probador.
Sebastián se dirigió a la mesera:
—Puedes bajar, gracias.
Ella no insistió y se fue sin más.
Sabrina tocó la puerta, se aseguró de que el vestidor estuviera desocupado y abrió.
Todos entraron al cuarto.
André miró a Sabrina, como si quisiera decir algo más, pero también salió.
Jorge, sin siquiera mirar a Sabrina, bajó la cabeza y se fue tras ellos.
Ya sola, Sabrina se masajeó las sienes, cansada.
Sebastián tenía una lengua filosa, perfecta para defender, pero a veces era demasiado directo.
...
Afuera del vestidor, Sebastián notó que ni André ni Jorge se movían. Sin rodeos, los invitó a retirarse.
—Soy el guardaespaldas de Sabrina, cuidarla aquí es mi deber. Ustedes no son tan cercanos a ella, así que sería mejor que se alejaran. Hay mucho chisme en la fiesta, no vale la pena que sigan aquí y le den más material a los que solo buscan hablar de más.
Jorge no pudo evitar reírse.
—¿Arruinar la reputación de Sabrina? Si de eso se trata, nadie lo hace mejor que tú, Hache. ¿Ya viste cuántos andan diciendo que eres el “chico mantenido” de Sabrina? Si en verdad quisieras ayudarla, lo mejor sería que te alejaras, ¿no crees?
Sebastián esbozó una sonrisa difícil de descifrar.
—Quien tiene la cabeza sucia, ve suciedad en todas partes. Si esa gente no inventa rumores para distanciarme de Sabrina, ¿cómo van a tener la oportunidad de quitarnos del camino y hacerle daño? Todo eso no es más que una excusa para sus propios intereses.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Guerra de una Madre Traicionada
Not to mention that the translation is flawed too, right!?...
Wow, what a joke! It's only released up to chapter 200, after which it's blocked, and then released again from chapter 1434 onwards. That's ridiculous!...