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La Guerra de una Madre Traicionada romance Capítulo 1114

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En cuanto a la desaparición de Kevin...

¿Qué tendría que ver eso con Sabrina?

Sabrina tenía pruebas sólidas de que no se encontraba en el lugar cuando todo ocurrió.

El señor Vargas y la señora Vargas insistían en que Sabrina había secuestrado a Kevin, pero Sabrina aseguraba que, en realidad, eran los padres de Kevin quienes lo habían escondido adrede para evadir su responsabilidad, solo para luego aparecer ante ellos y montar toda una escena.

André intervino con voz firme:

—Según lo que contó Sabrina, la familia Vargas y la familia Ramos han sido amigas de toda la vida.

—Pero aun así, Kevin tuvo el descaro de hacer algo tan bajo y hasta pretendió grabarlo en video para chantajear a Sabrina.

—Si ustedes no le dan una explicación a Sabrina sobre este asunto, mañana mismo verán a Kevin en la portada de todos los periódicos.

—Tengo entendido que usted, señor Vargas, está preparando su campaña para la próxima elección. Un hijo con ese tipo de comportamiento no solo va a disgustar a la gente, sino que sus colegas también perderán la fe en usted y en su familia.

—Creo que usted ya sabe muy bien qué pesa más.

La familia Vargas siempre estuvo en la política; para ellos, cualquier escándalo podía ser devastador.

Y justo ahora, el papá de Kevin estaba por comenzar su campaña electoral.

Si ese video llegaba a salir a la luz...

Los músculos de la cara del señor Vargas se tensaron; podía ver con claridad lo que le esperaba: perdería la elección sin remedio.

Sabrina era la hija de los Ramos y André, el tipo que estaba sentado frente a él, tampoco era ningún ingenuo.

Pensar que podría resolver el asunto tan fácil, era una ilusión.

El señor Vargas preguntó, tragando saliva:

—Entonces, ¿qué quieren a cambio para entregar el video?

Finalmente, el señor Vargas cedió.

André miró a Sabrina buscando su aprobación, y ella le respondió con un leve asentimiento.

André sacó un contrato que ya había preparado y se lo pasó al señor Vargas.

Después de leerlo, el señor Vargas no pudo aguantarse más y explotó:

Las empresas tecnológicas y de biotecnología bajo el control de Sabrina iban a marcar el futuro.

Si podían conseguir solo una parte de ese pastel...

Tal vez la familia Vargas podría aspirar algún día a ganar la presidencia.

Sabrina no pudo evitar mirar a André con otra perspectiva.

André era un negociador nato, capaz de ir directo a lo que más le dolía a la otra persona.

Era evidente que entendía perfectamente lo que el señor Vargas deseaba.

Aunque el señor Vargas era mucho mayor y tenía una experiencia política y de vida considerablemente más amplia, André no se dejaba intimidar. Al contrario, su presencia imponía hasta el punto de apabullar al político veterano.

Sabrina rara vez había visto esa faceta de André en acción y, de pronto, se dio cuenta de que, así como él no la conocía a fondo, ella tampoco había llegado a comprenderlo del todo.

Luego de pensarlo un buen rato, el señor Vargas finalmente aceptó.

—Está bien. Compren las acciones al precio de mercado, pero si surge algún proyecto interesante, las empresas tecnológicas de la familia Ramos deberán dar prioridad al Grupo Vargas.

André asintió con una leve sonrisa, mientras Sabrina dejaba escapar un suspiro de alivio. El acuerdo acababa de sellarse y, aunque el camino sería complicado, al menos habían dado el primer paso para dejar atrás el escándalo.

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