Grupo Hoyos… es Ulises.
La mirada de Sabrina cambió apenas un poco, pero en su interior, una tormenta de dudas ya se desataba.
—¿Por qué razón el Grupo Hoyos atacaría de repente al Grupo Olivares? —preguntó, con la voz tensa.
Sabrina no creía ni por un segundo que Ulises lo hiciera solo porque Jorge la había ayudado. Ulises era despiadado, sí, pero jamás actuaba por impulso; siempre calculaba cada movimiento. Aunque le desagradaba ella, nunca se metería con Jorge así porque sí. Además, si se tratara de castigar a alguien por ayudarla, André y Gabriel lo habían hecho mucho más, y Ulises nunca se atrevería a saltarse a André para irse directo contra Jorge.
—¿Será que también pasó algo con André? —pensó Sabrina, sintiendo que un mal presentimiento se hacía más fuerte.
Sin perder tiempo, tomó el teléfono de la oficina y marcó la extensión interna.
—Diego Cornejo, necesito que me consigas el resumen de las noticias de negocios de este último mes. Tráemelo en cuanto lo tengas.
En menos de diez minutos, Diego Cornejo apareció con una carpeta perfectamente ordenada. Como buen asistente profesional, Diego resumía la información de manera clara y directa, sin perderse en detalles innecesarios.
A pesar de que Sabrina sospechaba que Diego Cornejo era un enviado de los Ramos, no podía negar que era muy eficiente.
Al revisar los documentos que tenía delante, Sabrina notó varias noticias sobre errores en la toma de decisiones del Grupo Olivares. Ahí estaba la clave: Ulises había aprovechado esos errores para lanzar su ataque. No había nada fuera de lo común con el Grupo Carvalho ni con el Grupo Castillo; al menos, ninguna noticia había salido a la luz. Sabrina también revisó el comportamiento de la bolsa y todo parecía estable… salvo por el Grupo Olivares, que había tenido movimientos bastante preocupantes.
En ese momento, la voz de Camilo volvió a colarse en la oficina.
—Señorita Ibáñez, ¿podría ir a hablar con el señor Olivares? Este último mes apenas duerme tres o cuatro horas por noche, ni siquiera logra comer bien… Si sigue así, su salud va a terminar por colapsar. Además… si no fuera por usted, el señor Olivares no estaría en este estado…
Camilo se detuvo de golpe, como si de pronto se diera cuenta de que había dicho demasiado.
—Ahora mismo el Grupo Olivares no tiene cómo cubrir ese hoyo tan grande, y los de enfrente lo saben. Por eso no dejan de presionarnos…
¿Problemas de liquidez? Sabrina frunció el ceño. Ella no había usado dinero del Grupo Olivares y, de hecho, había tratado de compensar las pérdidas de Jorge vendiendo sus propios bienes. Jorge no había aceptado, pero aun así, no era suficiente como para que el grupo estuviera en una situación tan grave.
Camilo siguió hablando, como si le costara soltar la verdad.
—El señor Olivares, para conseguirle dinero a usted, incluso vendió acciones del grupo, y eso hizo que el precio de las acciones se viniera abajo. Todo el dinero lo invirtió en su causa, así que… el Grupo Olivares se quedó sin fuerza ni recursos para responder.
Sabrina sintió un temblor en el entrecejo, como si acabara de recibir un golpe inesperado. De pronto, una sospecha cruzó por su mente. Sus manos se tensaron alrededor de los papeles.
—No puede ser… —murmuró para sí—. ¿Será posible que ese misterioso señor R, el que invirtió quinientos millones en mí… era Jorge todo este tiempo?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Guerra de una Madre Traicionada
Not to mention that the translation is flawed too, right!?...
Wow, what a joke! It's only released up to chapter 200, after which it's blocked, and then released again from chapter 1434 onwards. That's ridiculous!...