Él le pidió a Rocío que robara secretos comerciales para vengarse de Ulises; todo eso fue una decisión personal, nunca se lo contó a nadie en la empresa.
Ahora que surgió el problema, los asistentes y secretarias a su alrededor pensaban que era un simple asunto de flujo de efectivo.
En el fondo, la verdad era que había caído en la trampa de Ulises.
Mientras tanto, Camilo creía que el Grupo Olivares se había metido en problemas por culpa de Sabrina.
Jorge quiso negar eso, pero justo cuando iba a hacerlo, las palabras se le atoraron en la garganta.
Si… Sabrina pensaba que el Grupo Olivares estaba en problemas por su culpa, ¿no se sentiría más responsable? ¿No confiaría más en él, volviéndose más cercana?
Y si… Sabrina llegaba a creer que esos quinientos millones de pesos salieron de que él vendió sus acciones, entonces, en el futuro, cualquier cosa que le pidiera, seguro no se la negaría.
Pero Jorge sabía que admitirlo era arriesgarse a ser descubierto.
Si ese tal señor R aparecía, terminaría peor de lo que empezó.
Mientras le daban vueltas esas ideas en la cabeza, Jorge esbozó una sonrisa serena.
No confirmó nada, pero tampoco lo negó, simplemente desvió la conversación.
—No te preocupes, Sabrina, el Grupo Olivares va a superar esta dificultad.
...
Sabrina salió de la oficina de Jorge con la cabeza llena de preocupaciones.
Apenas puso un pie fuera, se topó de frente con Cintia, quien cargaba un lonche para llevar.
Al verla, la expresión de Cintia cambió por completo.
Con voz cortante, soltó:
—No tienes la capacidad para comprar el Grupo Vargas y aun así quieres que otros te ayuden a limpiar el desastre.
—Si no fuera por ti, ¿Ulises se habría fijado en nosotros? ¿El Grupo Olivares estaría ahora al borde de la quiebra por falta de liquidez?
—Sabrina, si tú solita te metiste en problemas con Ulises, pues allá tú, ¿pero por qué arrastrar al Grupo Olivares contigo?
—¿Cuánta mala suerte debe tener el señor Olivares para toparse con una mujer como tú?
Sabrina la miró de reojo y respondió:
—El dinero que le debo al Grupo Olivares, ya veré cómo se lo pago.
Cintia apretó los labios y le reviró, sin aflojar ni un poco:
—El dinero se puede pagar, ¿pero cómo vas a arreglar todo lo que viene después?



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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Guerra de una Madre Traicionada
Not to mention that the translation is flawed too, right!?...
Wow, what a joke! It's only released up to chapter 200, after which it's blocked, and then released again from chapter 1434 onwards. That's ridiculous!...