Sin embargo, la información que se filtró hace poco solo fue una cortina de humo.
En poco tiempo, esas noticias dejarán de ser rumores y se convertirán en realidad.
Yeray le había dado a Sabrina una carpeta llena de pruebas sobre negocios turbios y traiciones entre mafiosos.
Con esos documentos, si todo salía a la luz, aunque Ulises jurara que no tenía nada que ver, ni yendo a confesar a la iglesia se libraría de la culpa. Nadie le creería su inocencia.
Así que ese trago amargo, Ulises tendría que tragárselo sí o sí.
Sabrina seguía metida en sus pensamientos, hilando los próximos pasos, cuando de pronto se dio cuenta de que Gabriel la observaba con una mirada extraña.
Ella regresó al presente y preguntó:
—¿Por qué me miras así?
Gabriel sonrió, tranquilo.
—Hace días que no te veía, y me doy cuenta de que has cambiado mucho.
No era la primera vez que Sabrina escuchaba ese comentario.
—¿Y tú qué piensas? —quiso saber—. ¿Ese cambio es para bien, o para mal?
Gabriel pareció calar su inquietud y respondió:
—Las personas siempre cambian. Sea para bien o para mal, ese cambio también forma parte de ti. Sabrina, no te atormentes por eso. Si ya tomaste una decisión, no mires atrás. Solo sigue adelante con todo.
Sus palabras fueron como una brisa que barría la neblina en el corazón de Sabrina. De inmediato, sintió cómo sus dudas se aclaraban.
Tomó su vaso de agua y murmuró:
—Gabriel, gracias.
—Entre nosotros, no hace falta que me des las gracias —respondió él, sin dudar.
Gabriel había estado junto a Sabrina en sus peores momentos, cuando más lo necesitaba. Por eso, ella sentía hacia él una confianza que no tenía con nadie más.
Mientras Gabriel preguntara, Sabrina no le ocultaría nada.
Pero Gabriel no quiso indagar más sobre Ulises. Solo dijo:
—¿Citas?
Gabriel soltó un suspiro.
—Mi abuela sabe que le queda poco tiempo. No deja de preocuparse por Romeo, ni por mí. Antes de irse, quiere asegurarse de que Romeo tenga una mamá y que yo me case.
El pequeño Romeo frunció el ceño, su carita llena de molestia.
—Estos días, mi papá y yo hemos ido a un montón de citas. Ya me tiene harto. Ninguna de esas señoras me gusta. Pero la bisabuela dice que si papá no me consigue una mamá que me cuide, no podrá irse tranquila, así que tenemos que ver a una mujer diferente cada día.
Romeo adoraba a Sabrina, así que no podía permitir que otra mujer llegara a ocupar el lugar de su mamá.
Gabriel también tenía claro a quién pertenecía su corazón, así que los intentos de la abuela Castillo estaban destinados al fracaso.
Pero verse obligado a conocer a una mujer nueva cada día tenía agotados tanto a Gabriel como a Romeo.
Gabriel la miró, con una seriedad inusual.
—Por eso, Sabrina, lo que quiero pedirte es que, antes de que mi abuela parta, te hagas pasar por mi prometida. Así podríamos darle tranquilidad en sus últimos días.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Guerra de una Madre Traicionada
Not to mention that the translation is flawed too, right!?...
Wow, what a joke! It's only released up to chapter 200, after which it's blocked, and then released again from chapter 1434 onwards. That's ridiculous!...