Al ver a todos, Mirella saludó con una leve sonrisa.
—Veo que están todos aquí.
La mujer tenía una figura delgada y frágil, con una piel que parecía porcelana fina, de un blanco con matices fríos. Sus ojos, de un color ámbar claro, parecían siempre cubiertos por una ligera neblina, transmitiendo un aire de cansancio y distancia.
Cada uno de sus gestos denotaba calma y elegancia.
Era la típica dama de alta sociedad: aunque no tenía la belleza agresiva y deslumbrante de Eva, poseía una clase innegable y unos rasgos que, cuanto más los mirabas, más bellos te parecían.
Ramiro, que venía detrás de Mirella, entró a la habitación.
—Eva, ¿estás bien?
Eva forzó una sonrisa.
—Estoy bien, gracias por preocuparte, Ramiro.
—¿Qué pasó? —preguntó él—. ¿Quién fue el responsable?
Chiara, que estaba a un lado, soltó con frialdad:
—¿Quién más va a ser sino Sabrina?
—¿Sabrina? —Ramiro frunció el ceño—. ¿La misma que fue al banquete de la familia Valdés la otra vez? Estela y Sabrina son muy buenas amigas, ¿no habrá algún malentendido?
—¿Qué malentendido va a haber? —replicó Chiara—. A Sabrina nunca le cayó bien Estela, y cuando estaba en la familia Ramos, se la pasaba atacando a Eva.
—Esas son suposiciones tuyas... ¿o tienes alguna prueba? —cuestionó Ramiro.
—Yo estaba con Eva de compras —dijo Chiara—. Fue obvio que venían preparados. Me separaron y empezaron a golpear a Eva.
»Además le advirtieron que se alejara de Sebastián, que no querían volver a verla seduciéndolo.
»Sebastián es el guardaespaldas de Sabrina y tienen una relación muy ambigua. Si no fue ella, ¿quién más?
Rocío escuchaba y, la verdad, sentía que se había hecho justicia.
Honestamente, ella había querido hacer lo mismo desde hacía tiempo, pero el lío de la última vez le costó acciones a su hermano y no se atrevía a moverse.
¡Quién diría que el karma le llegaría tan rápido a Eva! ¡Le dieron su merecido!
«Ja, seguro por andar de coqueta con tanto hombre le cayó gordo a alguien», pensó.
Sin embargo, Rocío dudaba que la autora intelectual fuera Sabrina.
—Tío, ¿ya averiguaste quiénes son? —preguntó Nicolás.
Fidel tenía el rostro sombrío.
—Lo hicieron muy limpio, no dejaron ni un solo rastro.
—Alguien que odia a Eva y tiene la capacidad de hacerlo tan limpio... me temo que no hay nadie más que Sabrina —insistió Chiara de inmediato.
El grupo comenzó a debatir sobre quién había golpeado a Eva.
Ramiro y Mirella no conocían bien los detalles, así que no opinaron.
Pero los tres miembros de la familia Castaño, tío y sobrinos, insistían en que había sido Sabrina.
A Rocío no le interesaba quién había sido.
Claro, si era Sabrina, mejor.
Que Sabrina y Eva se siguieran despedazando entre ellas, hermanas peleándose a muerte... qué divertido.
***

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Guerra de una Madre Traicionada
Not to mention that the translation is flawed too, right!?...
Wow, what a joke! It's only released up to chapter 200, after which it's blocked, and then released again from chapter 1434 onwards. That's ridiculous!...