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La Guerra de una Madre Traicionada romance Capítulo 1514

Ulises repitió: —Que escuché mal. ¿Algo más?

Eva no supo qué responder. En ese instante, sintió como si nunca hubiera conocido realmente a Ulises.

El teléfono estaba en altavoz.

Las palabras de Ulises llegaron claras a los oídos de todos.

No solo Eva, sino también los miembros de la familia Castaño y la familia Ramos sentían una sensación absurda, como si hubieran llamado al número equivocado.

Por un momento, todos se quedaron en silencio.

Incluso Esteban, que siempre tenía algo que decir, no pudo emitir sonido.

Fidel fue el primero en reaccionar y le quitó el teléfono a Eva.

—¿Escuchaste mal? ¿En un asunto tan grave te atreves a decir que escuchaste mal? Ulises, ¿te estás burlando de nosotros? ¿O crees que somos unos payasos?

Ulises respondió con impaciencia: —Eso pregúntenselo a Nicolás. Cuando me llamó, se la pasó echando rollo, hablando puras babosadas, que si Esteban esto, que si no podía dejar que Eva cargara con la culpa… y que quería que mandara golpear a alguien.

Todos voltearon a ver a Nicolás.

Nicolás se sintió la persona más injustamente acusada del mundo. —Tío, ¡yo no fui! ¡Le dije que golpeara a Sabrina, no a Esteban! Esteban es el hermano de Eva, ¡claro que lo sé!

Ulises dijo fríamente: —¿Entonces para qué mencionaste a Esteban si no tenías nada que hacer?

Nicolás sentía que esto era una pesadilla. —Solo dije que Esteban vio a Sabrina llegar a la empresa muy quitada de la pena, ¡pero nunca te dije que le pegaras a él!

La voz de Ulises sonaba cada vez más harta. —Estaba muy ocupado, a lo mejor no entendí bien… ¿Quieren algo más?

No solo Eva encontraba a Ulises extraño; incluso Fidel pensaba que su comportamiento era sumamente inusual.

Fidel dijo: —Está bien, digamos que te equivocaste con lo de Esteban, ¿pero qué pasó con Nico?

—Ni idea —dijo Ulises.

En la habitación del hospital, los miembros de ambas familias se miraron entre sí.

Nicolás dijo con duda: —¿No será que Ulises se volvió bipolar o algo así? ¿Por qué está tan raro de repente?

Al escuchar esto, a Esteban no le importó nada y señaló a Nicolás, gritando groserías.

—¡Tú le diste a entender mal a propósito para que Ulises me golpeara, verdad! ¡Ya lo decía yo, este Nicolás es una ficha! ¡Si no es el espía de Sabrina, es porque simplemente no quiere verme bien!

De repente, Esteban abrió los ojos como platos, como si se hubiera dado cuenta de algo.

Señaló a Eva y dijo: —Hace rato Ulises dijo que «Eva no podía cargar con la culpa». ¿Qué significa eso? ¿Acaso están inconformes con darme las acciones y por eso mandaron a Ulises a vengarse de mí? ¡Eva, confiesa, fue así, verdad!

Eva miró a Esteban estupefacta. —Hermano, ¿por qué dices eso?

Esteban soltó una risa fría. —¿Lo dije yo? ¡Lo dijo Ulises!

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