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La Guerra de una Madre Traicionada romance Capítulo 1574

Daniela arrastró a Sabrina de compras durante dos días, pero el ánimo de Sabrina seguía sin levantar. Daniela intentaba todo para hacerla reír, y aunque Sabrina cooperaba y sonreía, Daniela sabía que era una sonrisa forzada. No estaba feliz, solo no quería despreciar su buena intención.

Tal vez fue el frío o el agotamiento acumulado, pero al soltar toda esa tensión, Sabrina cayó enferma. Tuvo fiebre toda la noche; Daniela no se dio cuenta hasta el día siguiente al ver que Sabrina no aparecía.

Daniela la llevó de urgencia al hospital.

Justo en ese momento, Gabriel regresó a Chile con Romeo Castillo después de arreglar los asuntos de la abuela Castillo. Al enterarse, Gabriel corrió al hospital.

Al ver a Gabriel, Daniela se calmó un poco. Estaba tan asustada que casi llama a Sebastián. Pero sabía que no era buen momento para que se vieran. Además, si Sebastián había decidido volver a Argentina, significaba que no regresaría pronto. Al fin y al cabo, era el líder de la familia Fonseca y tendría muchas cosas que atender.

Daniela realmente no quería molestar a Sebastián por cualquier cosa. Sería igual que Araceli Vargas, que llamaba a André por cualquier tontería.

Y Sabrina definitivamente no querría que ella molestara a Sebastián sin motivo.

Gabriel llegó al hospital y preguntó con seriedad:

—¿Qué pasó? ¿Por qué Sabrina tiene una fiebre tan alta de repente? ¿No gozaba de buena salud?

Al decir esto, pareció recordar algo y miró a su alrededor.

—¿Y Hache? ¿Por qué no está aquí hoy?

No era raro que Gabriel preguntara; normalmente Sebastián iba a todas partes con Sabrina. Incluso cuando quedaban para comer, si no había imprevistos, Sebastián iba con ella. Ver a Sabrina tan enferma sin Sebastián presente sorprendió a Gabriel.

Daniela sabía que Gabriel se enteraría tarde o temprano de lo de Sebastián. No le ocultó nada y le contó en voz baja todo lo sucedido.

Al escuchar la historia, los ojos oscuros y profundos de Gabriel se entrecerraron ligeramente.

Su voz grave y magnética no dejaba traslucir emoción alguna.

—Supuse que Sebastián tenía alguna conexión con la familia Fonseca, pero no imaginé que fuera el mismísimo líder de la familia.

Gabriel le dijo a Daniela:

—Esta noche me quedaré contigo a cuidar a Sabrina. Si pasa algo, es mejor que seamos dos.

Daniela confiaba en la integridad de Gabriel.

—Gracias, señor Castillo.

***

La noche era oscura.

Daniela velaba junto a la cama de Sabrina, mientras Gabriel descansaba en el sofá con los ojos cerrados. La habitación estaba tan silenciosa que se escuchaba el tictac del reloj.

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