Ulises no respondió.
Como Ulises siempre había tenido un carácter sombrío y extraño, a Federico y a los demás no les importó su silencio.
No pasó mucho tiempo antes de que sonara el teléfono de Ulises.
Miró la pantalla, reprimió la irritación que sentía y contestó.
—¿Qué pasa?
Del otro lado de la línea se escuchó la voz llena de pánico de Rocío.
—¡Hermano, es horrible! ¡El gato se escapó!
La expresión de Ulises cambió drásticamente.
—¿Se escapó? ¿Cómo que se escapó?
Rocío hablaba casi llorando.
—Salí a recoger la comida que pedí y creo que olvidé cerrar bien la puerta... Cuando terminé de comer y fui a buscar al gato, vi que la puerta estaba entreabierta y el gato ya no estaba...
Antes de salir, Ulises le había pedido a Rocío que cuidara al gato atigrado.
Generalmente, cuando Ulises tenía que salir o no estaba en casa, llamaba a Rocío.
No confiaba en nadie más para cuidarlo.
Rocío sabía perfectamente cuánto adoraba Ulises a ese gato.
Era un animal salvaje que solo era dócil con Ulises; con Rocío, siempre estaba a la defensiva, bufando y soltando zarpazos.
Casi le había desfigurado la cara con un rasguño en una ocasión.
Y ni hablar de pegarle; Rocío no podía ni regañarlo.
Una vez, solo por decirle un par de cosas al gato, Ulises le había puesto una regañiza tremenda.
Para colmo, Ulises no permitía que los empleados lo cuidaran; tenía que ser ella personalmente.
Durante las ausencias de Ulises, ella atendía al gato como si fuera un dios.
Rocío se había convertido en una esclava total del felino.
A veces sospechaba que Ulises lo hacía a propósito para fastidiarla.
Había escuchado que ese gato se lo había regalado Sabrina.
Ella, que era una señorita de alta sociedad, estaba siendo dominada por un animal, ¿cómo no iba a estar furiosa?
Ulises era despiadado y frío al eliminar a sus enemigos, mataba sin pestañear.
Pero con ese gato, era la tolerancia y el amor personificados.
—No —respondió Ulises con voz gélida.
Federico quiso preguntar más, pero Ulises ya se alejaba sin mirar atrás.
Todos se miraron entre sí, desconcertados.
—Quizás recibió alguna pista sobre Eva que aún no está confirmada y por eso tiene prisa por ir a investigar —sugirió Félix.
Al salir, Ulises vio a Sabrina y Sebastián sentados junto al ventanal.
Sabrina también lo vio, pero desvió la mirada rápidamente.
***
Esa noche, el rugido de helicópteros y motores de autos resonó por toda la ciudad.
Casi nadie pudo dormir bien.
Todos sabían que el líder de la familia Hoyos estaba buscando algo.
Aunque Ulises había dejado su puesto en el Grupo Hoyos, seguía siendo el patriarca de la familia y el accionista mayoritario, por lo que podía movilizar todos sus recursos.
Al enterarse, los Ramos no pudieron evitar suspirar.
—Digamos lo que digamos —comentó Martín—, de todos los que pretenden a Eva, Ulises es el único que la quiere de verdad. Es una lástima que sus métodos sean tan crueles y haya ofendido a tanta gente. Si Eva se casa con él, terminará pagando los platos rotos.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Guerra de una Madre Traicionada
Not to mention that the translation is flawed too, right!?...
Wow, what a joke! It's only released up to chapter 200, after which it's blocked, and then released again from chapter 1434 onwards. That's ridiculous!...