Aunque Martín decía eso, Federico sabía bien que, desde el principio, Martín nunca vio con buenos ojos a Ulises.
Ahora que Ulises había quedado discapacitado, era aún menos probable que Martín aceptara casar a Eva con él.
—Es muy probable que Eva ya no esté en el país —dijo Félix—. Ulises está moviendo cielo y tierra por gusto; seguro es un esfuerzo inútil.
—Aunque lo más seguro es que Eva ya no esté aquí, no descartamos que sea una táctica de distracción —respondió Federico—. Que Ulises ponga el país patas arriba buscando no nos viene mal.
—He hablado con el Rey Lennard muchas veces y se niega a admitir que la tiene —agregó Martín—. Sin embargo, tengo gente vigilando Alemania muy de cerca. En cuanto Eva aparezca allá...
Una luz afilada y fría brilló en los ojos de Martín.
—Federico, te unirás a la familia Castaño, a los Hoyos y a los Valdés para ir a exigirle una explicación al Rey Lennard.
***
Alemania.
El Rey Lennard recibió el informe de sus subordinados: habían capturado a Eva con vida.
—Señor, ¿cuáles son las órdenes? ¿La traemos en secreto a Alemania?
El Rey Lennard odiaba a Eva a muerte, pero sabía que la familia Ramos los estaba vigilando.
Si los Ramos conseguían pruebas, lo atacarían sin dudarlo.
Pero si no encontraban evidencia, aunque supieran que fue él, no podrían hacerle nada.
El Rey Lennard no era tan estúpido como para cometer un error así.
Reflexionó un momento.
—Gavin, busca a varias mujeres con una complexión similar a la de Eva y envíalas a Alemania para distraerlos y ganar tiempo. En cuanto a Eva...
Lennard sonrió de manera siniestra.
—Esta mañana me encontré a Rosa en casa de los Ramos y platicamos un poco —explicó Daniela—. Rosa dijo que Ulises no buscaba a Eva, sino a un gato. Los Ramos estaban tan furiosos que no durmieron en días, pero no se atrevieron a decirlo para no perder la cara. Fue Esteban quien metió la pata; se le salió el secreto mientras discutía con Rosa.
Sebastián arqueó una ceja al escuchar aquello.
—¿Un gato? ¿Qué tipo de gato?
—Supongo que una mascota, ¿no? —dijo Daniela restándole importancia—. Aunque es raro que alguien tan despiadado como Ulises tenga un gato. Yo me imaginaba que tendría tigres o leones de mascota. Quién iba a pensar que le gustaban los gatos.
Daniela intentó imaginar a Ulises abrazando a un gato y sintió un escalofrío.
La imagen era tan grotesca que prefería no pensar en ello.
Los ojos oscuros de Sebastián brillaron con una profundidad misteriosa mientras miraba a Sabrina.
—Sabrina, recuerdo que tú y Daniela publicaron algo en Instagram buscando quien adoptara a un gato callejero. ¿A quién se lo entregaron al final?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Guerra de una Madre Traicionada
Not to mention that the translation is flawed too, right!?...
Wow, what a joke! It's only released up to chapter 200, after which it's blocked, and then released again from chapter 1434 onwards. That's ridiculous!...