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La Guerra de una Madre Traicionada romance Capítulo 1924

Sabrina se dio la vuelta, lista para dormirse, cuando sintió el peso de Sebastián encima de ella y sus labios buscando los suyos.

Últimamente, él había estado bastante intenso. A veces a Sabrina hasta le daba apuro, y en las noches se hacía la desentendida para entrar al cuarto lo más tarde posible y evitar el tema. Al sentir que la besaba, a Sabrina se le espantó el sueño.

Abrió los ojos de golpe y se topó con la mirada oscura y profunda del hombre.

—Sebas, ando muy cansada. Quiero dormir un rato.

Él la miró desde arriba, con una sonrisa que no auguraba nada bueno.

—Ayer me dijiste exactamente lo mismo.

Sabrina esquivó la mirada.

—¿Y si mejor mañana? ¿Me dejas descansar nomás por hoy?

Sebastián la observó con una ceja levantada.

—Llevas días sacándome la vuelta, Sabrina. ¿Hice algo mal o hay algo que no te esté gustando?

A Sabrina le empezó a doler la cabeza. Sebastián era demasiado listo; no importaba qué pretexto inventara, él siempre se daba cuenta. Tenía razón Daniela: con él, no se podía salir con la suya en nada.

—Nada de eso —respondió ella—. Es que han pasado demasiadas cosas y ando sin ganas, eso es todo.

—Ese mal humor que traes... ¿es por lo de Roque? —soltó Sebastián de repente.

Se le quedó viendo fijamente. Sus ojos negros, tan insondables como un abismo, parecían leerle hasta los pensamientos. Ante una mirada así, a Sabrina le resultaba imposible mentir o inventar pretextos.

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