Sabrina ya no era tan ingenua como antes, ¿cómo no iba a captar la indirecta de Sebastián?
Le exigió una respuesta:
—¿A qué te refieres con estorbar? ¿Quieres decir que no vuelva a verlos nunca más?
Sebastián guardó silencio.
Sabrina supo que había dado en el clavo.
Sintió un nudo en la garganta, pero no era por el miedo a descubrir la verdadera cara de Sebastián.
Más bien, era el pánico inminente de estar a punto de perderlo.
Tenía un mal presentimiento.
La enfermedad de Sebas ya no podía postergarse más.
Sin embargo, aceptar que lo hipnotizaran significaba que tendrían que terminar.
Y ella no quería eso.
Sabrina se preguntó si, en el fondo, los seres humanos éramos egoístas por naturaleza.
O si simplemente era como dice el dicho: nadie escarmienta en cabeza ajena.
A pesar de saber que Sebastián había manipulado a sus amigos a sus espaldas, seguía aferrada a no dejarlo.
Deseaba con desesperación encontrar alguna prueba de que él no estaba enfermo.
Quería que le prometiera que no volvería a atacar a las personas de su entorno.
Como si con esa simple promesa, todo volviera a estar bien.
Sabrina sabía que solo se estaba engañando a sí misma.
Tenía que enfrentar la realidad.
Al igual que en el pasado, cuando se dio cuenta de que no le importaba tanto como Araceli.
Pero esta vez, no era capaz de tomar una decisión.
Mantenía la esperanza de que ocurriera un milagro.
Tal como cuando regresó de la muerte y, de forma milagrosa, consiguió todo aquello con lo que nunca se atrevió a soñar.
Sin embargo, había olvidado que en este mundo los milagros no abundan.
Todos sus milagros habían sido obra de Sebastián.
Él era su milagro.
Pero ella no era capaz de crear un milagro para él.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Guerra de una Madre Traicionada
Not to mention that the translation is flawed too, right!?...
Wow, what a joke! It's only released up to chapter 200, after which it's blocked, and then released again from chapter 1434 onwards. That's ridiculous!...