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La Guerra de una Madre Traicionada romance Capítulo 1925

Al estar incapacitada en casa, solo salía para cosas muy puntuales. Lo mismo aplicaba para Sebastián.

—Además —continuó Sabrina—, ya no estás para ser mi asistente personal y andar atrás de mí todo el rato.

Sebastián levantó la cabeza.

—¿Por qué no?

—Porque ahora eres el líder de tu familia y tienes que mantener tu posición. Si no... la gente va a empezar a hablar.

—No te preocupes por eso. Nadie se atrevería —dijo él, con voz perezosa.

A Sabrina le vino a la mente Mónica, la mujer que había ido a buscar a Gabriel Castillo. A pesar de ser mucho mayor, temblaba al hablar con Sebastián y ni siquiera era capaz de sostenerle la mirada. Quedaba clarísimo que la reputación intimidante de Sebastián ya infundía respeto en todos.

Sabrina se quedó callada unos segundos y luego añadió:

—Sebas, tú mismo me enseñaste todo para que pudiera valerme por mí misma. Si regresas a resolverme la vida, nunca voy a madurar.

—Tú no te agobies. Al final, la que toma las decisiones eres tú. Yo no voy a meterme en nada —prometió él.

Estaba más que aferrado con la idea de volver. Una duda fugaz cruzó por la mente de Sabrina. ¿Sebastián quería regresar y, justo al mismo tiempo, Roque renunciaba? ¿No era demasiada coincidencia?

Luego descartó el pensamiento, diciéndose que le estaba dando vueltas de más al asunto. Había trabajo de sobra; aunque Sebastián hubiera vuelto, no había necesidad de correr a Roque. Fue solo una sospecha pasajera a la que no le dio mayor importancia.

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