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La Guerra de una Madre Traicionada romance Capítulo 2010

Sabrina no podía dar crédito a lo que veía.

—Tú... ¡¿Eres Jorge Olivares?!

Wendy soltó una carcajada enferma.

—Me halagas, Sabrina. Qué gusto me da saber que me sigues reconociendo, incluso con esta cara.

Era imposible. ¿Cómo demonios Wendy resultaba ser el maldito de Jorge?

—¡¿Por qué no estás muerto?! —exclamó ella, retrocediendo.

La mirada del hombre, bajo el rostro de Wendy, se volvió retorcida y llena de odio.

—¡Mírarme bien! Estar convertido en este monstruo es casi lo mismo que estar muerto, ¿no crees? Ese incendio me calcinó la cara entera. No tienes ni la más remota idea de cómo me ardía la carne, Sabrina. ¡Por un pelo, por una maldita nada me quedo frito ahí dentro!

A medida que hablaba, Jorge se iba alterando más. Sus ojos brillaban con una locura que ponía los pelos de punta.

—Para poder suplantar a esta tipa, la secuestré, me operé toda la cara para quedar igualita a ella y me cambié de sexo. La dejé viva nada más porque ocupaba que me redactara los reportes médicos para que los otros idiotas no sospecharan. ¡Hasta me puse a estudiar patología! Te lo juro, Sabrina, con tal de poder ayudarte, me vale madre si tengo que ser hombre o mujer. ¡Hago lo que sea por ti!

El dolor en el vientre era cada vez más insoportable. ¡Esa maldita agua estaba envenenada!

Jorge seguía escupiendo sus delirios de amor.

—Ese bastardo que llevas adentro no puede nacer. Si nace, Sebastián jamás te va a dejar en paz. Aparte, tú sabes bien que la familia de ese infeliz está podrida en enfermedades mentales hereditarias. Es muy probable que tu bebé salga defectuoso. ¡Esos genes de porquería tienen que desaparecer! Si tantas ganas tienes de ser mamá, yo te doy un hijo, Sabrina. Tengo mi esperma congelado, podemos hacernos un tratamiento in vitro...

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