Pero, al final, Sabrina se había robado todo el protagonismo.
La carrera de anoche seguramente había sido planeada a propósito por Sabrina.
Sabrina debió haber practicado esa pista en secreto infinidad de veces.
Y había provocado que la acorralaran intencionalmente para fingir debilidad, logrando así que Sebastián no pudiera evitar intervenir para ayudarla.
De haberlo sabido... ella también habría fingido ser frágil.
Eva no era ninguna tonta, ¿cómo no iba a notar el interés que Sebastián había empezado a sentir por Sabrina?
De no ser así, no lo habría citado con tanta prisa para sacarle información.
Hacía poco, alguien había tomado fotos de Sabrina y Ulises en la cafetería.
Ella había visto ese tipo de fotos miles de veces en los últimos tres años, conocía de sobra la cafetería de Ulises y jamás le había dado importancia.
Pero de pronto pensó: ¿Por qué no mostrarle a Sebastián la verdadera cara de Sabrina para que perdiera el interés y acabara odiándola por completo?
Por eso había armado este teatro junto a Chiara, e incluso se había encargado de que Sabrina y Ulises aparecieran en la lista de tendencias.
La fama de Sabrina por lo de anoche aún no bajaba, así que la aparición de esta noticia llegaba en el momento justo y no parecía forzada.
Al ver que a Sebastián sí le importaba, Eva disimuló su mirada profunda y le entregó su celular.
—Tampoco es que sea una noticia tan importante, seguro es solo la prensa exagerando las cosas.
Sebastián tomó el teléfono y comenzó a revisar una por una las fotos que Chiara había enviado.
Eva no le quitaba los ojos de encima para estudiar su reacción.
Pero el rostro de Sebastián no mostraba ninguna emoción; ni siquiera frunció el ceño, como si estuviera viendo noticias sobre completos desconocidos.
Al cabo de un rato, le devolvió el teléfono a Eva.
Al verlo tan inexpresivo, sin siquiera emitir un comentario, Eva estaba a punto de preguntar cuando escuchó una voz femenina muy familiar detrás de ella.
—Sebas, señorita Ramos, qué coincidencia.
Eva se giró y vio a Sabrina de pie a poca distancia.
—Sabrina, ¿tú también viniste a comer aquí con un amigo? —La sonrisa en el rostro de Eva se desvaneció un poco.
Sabrina se acercó a la mesa de ambos.
—El amigo con el que venía tuvo un imprevisto, ¿les molestaría si me siento con ustedes?
Eva jamás creería que la aparición de Sabrina fuera solo una coincidencia.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Guerra de una Madre Traicionada
Not to mention that the translation is flawed too, right!?...
Wow, what a joke! It's only released up to chapter 200, after which it's blocked, and then released again from chapter 1434 onwards. That's ridiculous!...