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La Guerra de una Madre Traicionada romance Capítulo 2181

Después de dar tantas vueltas en el hospital, el cielo afuera comenzó a oscurecerse.

—Se hace tarde, ¿queremos ir a comer algo primero? —preguntó Sabrina Ibáñez.

—Me parece bien —respondió Sebastián Fonseca sin dudarlo.

Ulises Hoyos los siguió en completo silencio hasta un restaurante italiano.

Durante la cena, Sabrina mantuvo una actitud excelente, recomendándole un par de especialidades a Sebastián y preguntándole por cortesía si tenía alguna alergia.

Cuando trajeron la comida, Sabrina incluso tomó los cubiertos y se ofreció a cortarle la carne a Sebastián.

A Ulises la escena le pareció insoportable.

Al recordar que su gatito seguía en manos de Sebastián, y que este lo usaría para manipularlos a él y a Sabrina, preguntándose con qué otra artimaña saldría, su mirada se volvió aún más gélida.

En medio de la comida, Sebastián pareció notar esa mirada hostil y levantó la vista para enfrentarlo.

—Señor Hoyos, ¿por qué no come y mejor se dedica a observarme?

—Pensaba que, con una herida tan grave, señor Fonseca, tal vez deberíamos avisarle a la señorita Linares —dijo Ulises con un tono indiferente—. Esta mañana, por lo que vi, parecía bastante preocupada por usted.

—No será necesario —sonrió Sebastián—. Por lo general, prefiero resolver mis problemas solo, no me gusta molestar a los demás. A diferencia del señor Hoyos, que hasta para buscar un simple gato necesita ayuda.

—Con una herida tan severa, señor Fonseca, que apenas y puede valerse por sí mismo, temo que sin alguien que lo cuide ni siquiera podrá sostener los cubiertos —se burló Ulises.

Sebastián detuvo sus movimientos y lo miró fijamente.

A Sabrina le tembló el párpado, asaltada por un repentino e inexplicable mal presentimiento.

Ese presentimiento no tardó en cumplirse.

De pronto, Sebastián soltó los cubiertos.

—Si el señor Hoyos no lo menciona, ni cuenta me doy. Ahora que lo dice, de repente me duele un poco el brazo.

—¿Quieres que te dé de comer en la boca? —soltó Ulises con una sonrisa sarcástica.

—Claro, se lo agradecería mucho, señor Hoyos —respondió Sebastián.

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