Entrar Via

La Guerra de una Madre Traicionada romance Capítulo 783

Sabiendo que Sabrina tenía una competencia importante, Hache insistió en ir a verla, sin aceptar un no por respuesta.

Sabrina y Daniela no pudieron hacer nada para evitarlo y terminaron llevándolo con ellas.

Por fortuna, Gabriel había mandado suficientes guardaespaldas. Proteger a Hache no sería ningún problema.

La competencia se desarrollaba sin contratiempos, todo avanzaba como estaba planeado.

Las presentaciones de los participantes seguían siendo sólidas, nadie parecía perder el ritmo.

La única excepción fue Valeria Muñoz, quien cometió una equivocación tras otra.

Al terminar la competencia, Valeria tenía los ojos llenos de lágrimas mientras era entrevistada por el presentador.

—Disculpen, hoy no estoy en mi mejor momento, por eso cometí tantos errores...

Valeria no se puso a exagerar su situación ni a repetir lo de haber sido arrastrada por los problemas ajenos.

Después de todo, si uno repite la misma historia demasiado, solo logra que la gente se fastidie.

Su actitud de querer explicar, pero quedarse callada al final, en realidad daba pie a que la gente imaginara aún más cosas.

Muchos empezaron a preguntarse si la llegada de Sabrina había afectado el ánimo de Valeria.

Sabrina, por su parte, ni se inmutó.

Cuando le tocó salir al escenario, reinó el silencio durante unos segundos.

De pronto, alguien en el público empezó a abuchearla.

Los abucheos crecieron, extendiéndose hasta llenar todo el auditorio.

Entre el tumulto, alguien gritó:

—¡Bájate del escenario!

La situación se salió de control en un abrir y cerrar de ojos.

El público, fuera de sí, señalaba a Sabrina y gritaba a todo pulmón.

—¡Lárgate! ¡Aquí no te queremos!

—¡No vamos a ver el show de alguien como tú!

—¡Le pedimos al programa que la eliminen, que la saquen de la competencia!

Los ánimos estaban tan alterados que Sabrina no podía ni siquiera empezar su presentación.

El presentador, los jueces y los organizadores intentaron poner orden, pero fue inútil.

Todo esto estaba siendo transmitido en vivo, y el número de espectadores online ya superaba los diez millones.

Pasaron diez minutos y el caos seguía. El público parecía dispuesto a hacer lo que fuera con tal de que Sabrina se bajara del escenario.

Quien no estuviera enterado pensaría que Sabrina había cometido un crimen terrible.

El presentador, nunca antes enfrentado a una escena así, se secaba el sudor de la frente una y otra vez, desesperado.

—Si de verdad quieren que me vaya, denme una razón válida.

Recorrió el público con la mirada.

—¿Quién se anima primero?

Silencio total.

Nadie se atrevía a subir al escenario.

Entre los asistentes, había muchos periodistas y espectadores pagados para provocar caos.

Actuaban como ratones escondidos en la oscuridad, incapaces de salir a la luz.

De repente, desde algún rincón de la sala, se oyó una voz:

—¿Y si subimos y luego te la agarras contra nosotros? ¿Y si después nos buscas para vengarte? Nosotros somos gente común, no tenemos el dinero ni el respaldo de la señorita Ibáñez.

Al escuchar esto, la multitud pareció encontrar una excusa y comenzaron a repetir la misma idea:

—¡Eso es! ¿Y si nos tomas represalias?

Quien había hablado ni siquiera se levantó de su asiento, se escondía entre la multitud.

Ni las cámaras pudieron enfocar exactamente quién era, solo pudieron apuntar hacia esa zona del público.

...

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Guerra de una Madre Traicionada