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La Heredera: Gambito de Diamantes romance Capítulo 1124

Skye: “……”

Sentía como si el frío la hubiera invadido por completo.

El aeropuerto ya de por sí era helado, y después de pasar la noche ahí, tenía el cuerpo entumido por la baja temperatura. Pero al escuchar las palabras de Susana, fue como si su mente quedara completamente en blanco.

Susana: —¿Estás en Irlanda?

—Sí... vine hace dos días... —contestó Skye, apenas logrando escuchar su propia voz, tan apagada y sin fuerzas que hasta a ella le sorprendió.

Cuando Susana escuchó esto, se quedó pasmada.

—No puede ser, hermanita, ¿qué clase de boda es la suya? Uno engaña la noche antes de la boda y el otro ni siquiera está en el país el mero día del casamiento. ¿Ahora sí que me perdí del manual de las bodas locas?

Skye: —Yo...

Susana: —¡Dime tú, en qué cabeza cabe salir del país en este momento tan crítico?

Skye: —Fue una situación especial… mi jefe… la novia de mi jefe volvió a escaparse, y yo tuve que...

—¿Volvió a escaparse? —interrumpió Susana, soltando un grito de asombro.

Ella era asistente de Ander Vázquez, mientras que Skye trabajaba para Fabio.

A Susana le daba mucha lástima su hermana. Con un jefe tan inestable sentimentalmente, hasta el perro de la oficina sufría. Y Skye ya había perdido la cuenta de cuántas veces había tenido que lidiar con los dramas entre el jefe, la novia y hasta la hermana del jefe.

Solo de escuchar que la novia de Fabio había huido otra vez, Susana ya se sentía agotada.

—De verdad, hermanita, tú te casas en unas horas. ¿De verdad era momento de correr detrás de la novia de tu jefe? En serio, a veces no entiendo cómo funciona tu cabeza...

Aunque sentía compasión, ya no sabía ni cómo aconsejarla.

En ese instante, a Skye se le rompió la voz y empezó a llorar: —¿Tú crees que todavía pueda casarme?

Susana: —...

La neta, no.

Susana soltó un suspiro y le mandó a Skye la captura del Instagram de la chica. Skye la vio y, de pronto, sintió que la temperatura de su cuerpo bajaba aún más, como si estuviera afuera del aeropuerto, en plena tormenta.

Así es como el mundo se desmorona en cuestión de segundos, pensó. De repente todo tenía sentido. Por eso Ángel no le respondió ni una sola llamada la noche anterior.

Ahora entendía perfectamente dónde había estado él...

Las lágrimas le caían sin control. —Oye, hermana...

—Ya, déjalo. Yo misma le voy a ir a partir la cara a esa vieja. Pero dime, ¿cuándo regresas?

Capítulo 1124 1

Capítulo 1124 2

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