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La Heredera: Gambito de Diamantes romance Capítulo 1234

Dan subió directo al carro y, mirando hacia Carol que estaba al volante, soltó:

—Arranca.

Vanesa, que apenas alcanzaba a procesar la situación, explotó:

—¿Pero qué te pasa, idiota? ¿Ahora también quieres arruinarme la vida?

De verdad, sentía que iba a perder la cabeza.

Hasta hace poco ni siquiera había tenido mucho trato con Dan, pero Yeray había ido con el chisme directo a su madre.

Ahora, con este numerito, seguro su mamá la iba a regañar hasta dejarla sin ganas de volver a casa.

Y para colmo, Dan aún traía la cara llena de moretones.

—Oye, ¿tus heridas ni han sanado y ya vienes a buscarme otra vez? ¿No tienes miedo o qué? —Vanesa le reclamó, sin poder creérselo.

Pensar en los recientes ataques de celos de Yeray la tenía con dolor de cabeza.

Esto no era ninguna broma.

Cuando ese tipo se pone celoso, es capaz de ir a armarle un escándalo a quien sea. ¡Hasta da miedo!

Sin previo aviso, Dan le tomó la mano.

—¿Qué haces? ¿Estás loco o qué? —Vanesa intentó soltarlo de inmediato—. ¡Te juro que lo tuyo es querer meterme en problemas!

Pero Dan apretó su mano con más fuerza, impidiéndole zafarse.

—¿Qué te pasa? —Vanesa forcejeó, desconcertada.

—Vane, vente conmigo, ¿sí? —dijo Dan, con una voz tan suave que la desarmó.

Vanesa se quedó en blanco. Su cerebro hizo cortocircuito.

¿Ahora quería jugar a la fuga romántica? Este tipo no tenía remedio, de veras que estaba empeñado en arruinarle la vida.

—¿Qué te pasa? ¿Crees que esto es una novela de esas? ¡Ya bájale! ¡Para el carro, Carol! ¡Déjame bajarme ya!

Tenía que bajarse antes de que Yeray se enterara, si no, sí que la iba a pasar mal.

Y este Dan, de plano estaba mal de la cabeza.

Hasta hace poco, cuando ni siquiera tenía nada con Yeray, Dan andaba súper pegado con Ingrid Chevalier, como si nada.

¿Y ahora le salía con que quería fugarse con ella? ¿Eso era amor o ganas de verla sufrir?

Y siendo sinceros… últimamente Vanesa también empezaba a sentir algo por Yeray.

Dan seguía apretándole la mano, cada vez más fuerte. Su respiración se sentía agitada, inestable.

—Antes… olvidé muchísimas cosas. Un montón —murmuró, casi en un susurro.

Había recuperado los recuerdos de Vanesa.

Capítulo 1234 1

Capítulo 1234 2

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