Esto es mucho más devastador que cuando una mujer dice cosas como “te voy a odiar toda la vida”.
...
—Además, ni creas que fingiste tu muerte y te fuiste a rascar la panza —le soltó Vanesa, con la voz cargada de sarcasmo—. Cuando yo estaba perdiendo la cabeza, tú ya tenías a Ingrid muy a gusto a tu lado, ¿no?
—Yo... —Dan intentó explicar, pero la voz se le quebró.
—Y Yeray... fue él quien me acompañó durante ese tiempo.
Ah, Yeray.
En la etapa más oscura de su vida, Yeray aparecía siempre en la casa de los Allende, casi a diario.
Pero el pretexto que usaba era... que iba a ver a Isa.
Por eso, Esteban lo corrió más de una vez.
Aunque iba según esto por Isa, en realidad siempre terminaba a su lado, platicando horas y horas.
Era famoso por su lengua venenosa, pero durante ese tiempo, ni una sola palabra pesada salió de su boca hacia ella.
De verdad supo ocultarlo bien.
Todos pensaban que su visita era por Isa, pero en realidad, siempre era por Vanesa.
Dan escuchó esto y empezó a respirar agitadamente, luchando por controlarse.
Yeray...
¿Ella decía que en el tiempo que él no estuvo, Yeray nunca la dejó sola?
—¿Ya te quedó claro todo hoy? ¿Ya puedo parar el carro o qué? —aventó Vanesa, cada palabra cayendo como un portazo.
Hasta su tono sonaba lapidario, y Dan sintió como si una muralla los separara, tan densa que lo asfixiaba.
No había odio, ni rencor.
Pero esa distancia absoluta, ese vacío, le apretaba el pecho hasta casi enloquecerlo.
—Pero tú no amas a Yeray —balbuceó, mirando con desesperación hacia su vientre—. Incluso ese bebé fue un accidente.
Ella no amaba a Yeray, ni siquiera el embarazo había sido planeado.
Así que, ¿cómo iba a quedarse con Yeray para siempre?
—¿Quién te dijo que no lo amo? Tal vez ya lo amaba desde antes, solo que no me daba cuenta —le respondió Vanesa, con una calma tan helada que lastimaba.


VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Heredera: Gambito de Diamantes