Entrar Via

La Heredera: Gambito de Diamantes romance Capítulo 1304

Al escuchar el tono de llamada cortarse, la sonrisa en los labios de Bastien se hizo aún más marcada.

Dejó el celular sobre la mesa con desdén, tomó la taza de café que había preparado Skye y le dio un sorbo tranquilo.

—Sí, justo este sabor.

Skye solo lo miró en silencio, sin saber si estaba bromeando o hablando en serio.

—¿Sabes por qué pagué tanto para traerte de donde estaba Fabio? —preguntó Bastien, dejando la taza a un lado.

—¿Por mi capacidad de trabajo? —respondió Skye, un tanto insegura.

La verdad, ni ella misma lo tenía tan claro. Aunque estrictamente hablando, no fue que la “robaran” como tal; más bien, ella renunció primero con Fabio, y después Bastien la reclutó. Pero, si se le quería llamar “robo de talento”, de algún modo sí aplicaba. Al final, cuando todavía estaba con Fabio, Bastien ya le había mandado preguntar si estaría dispuesta a irse a Grupo EG.

Pensándolo bien, siempre se suponía que alguien te buscaba por tus habilidades, ¿no? ¿Para qué más gastar tanto dinero?

Pero Bastien negó con la cabeza.

—Para nada.

Skye arqueó las cejas, sorprendida.

—¿Ah, no? Entonces, ¿por qué fue?

—Obvio —dijo Bastien, arrastrando las palabras—, porque tu café sabe increíble.

Skye sintió que el mundo se le venía abajo. En serio, ¿había escuchado bien?

Había dejado un buen puesto, se había aventurado a un nuevo empleo, ¿y todo porque sabía preparar buen café?

—¿Café? ¿En serio?

Bastien asintió con absoluta calma.

—La primera vez que fui a Puerto San Rafael, preparaste una taza que me supo a gloria. Esa vez decidí que tenía que traerte a mi lado, solo para que me hicieras café.

Skye se quedó sin palabras. ¿Todo por una taza de café? El universo de los ricos era, definitivamente, otro planeta.

—¿Y mi salario? —preguntó de pronto, empezando a preocuparse—. ¿No es por mis habilidades, sino porque preparo buen café? ¿Y mi trabajo?

—No, no. Si es solo hacer café, puedo con eso. Pero… ¿cuántas tazas tomas al día?

—Máximo tres.

—…

¿Tres tazas? ¿Tanto escándalo y dinero por tres tazas de café al día? ¿Eso era todo? ¿No sería que terminaría tan desocupada que hasta se volvería loca de aburrimiento?

—¿No te gusta? —preguntó Bastien, entre risas.

—¿No será que quieres que prepare café para toda la oficina?

—Solo para mí, ¿qué piensas? No te traje para que te volvieras la esclava de todos.

Skye de nuevo se quedó sin palabras. ¿Por qué nunca se había encontrado a un jefe así antes? Espera, cuando Bastien la buscó la primera vez para llevarla a su empresa, ¿por qué no aceptó?

Pensó en todas las veces que se había desvelado haciendo horas extra con Fabio...

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Heredera: Gambito de Diamantes