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LA LOBA DE LAS CICATRICES Y SU ALFA OBSESIVO romance Capítulo 3

Cierta tarde, cuando África ya se hallaba recostada en su lecho, preparándose para dormir, la puerta de su habitación se abrió con sigilo. En ese entonces, faltaban solo unos días para su boda con Asherad.

—Hija —articuló Morgana—, necesito hablar contigo. Es importante.

África se incorporó, sorprendida por la seriedad del tono. Morgana se acercó despacio y se sentó al borde de la cama, frente a ella.

—Hay algo que tienes que saber —continuó finalmente—. La verdad sobre Sigrid.

África frunció el ceño, visiblemente desconcertada, y dejó escapar una breve risa incrédula.

—¿Qué podría haber de importante que deba saber de esa… de esa aberración? —respondió con desdén—. No es más que una sirvienta inútil.

—Como sabes, ella se irá contigo a la mansión del Alfa —resaltó Morgana—. Será tu empleada personal, estará a tu disposición día y noche. Pero no solo irá para eso. Sigrid puede ser tu salida ante cualquier situación complicada que enfrentes en el futuro.

África la observó con mayor atención, confundida.

—¿Por qué dices eso, madre? —preguntó, con un dejo de inquietud.

Morgana se inclinó hacia delante, bajando la voz hasta convertirla casi en un susurro.

—Porque Sigrid es tu hermana —declaró—. Tu hermana gemela.

El mundo pareció detenerse por un instante. África abrió los ojos con horror y, de manera instintiva, se llevó ambas manos a la boca.

—No… no puede ser —balbuceó—. Eso es imposible. Esa… cosa no puede ser mi hermana… ¡Yo no tengo ninguna gemela

Antes de que pudiera alzar más la voz, Morgana reaccionó con rapidez. Estiró el brazo y le cubrió la boca con la mano, presionando con firmeza.

—¡No levantes la voz! —ordenó en un murmullo amenazante—. Nadie, absolutamente nadie, lo sabe. Pero ahora es necesario que tú lo sepas.

Retiró la mano despacio y continuó.

—Sigrid irá contigo porque puede salvarte de situaciones que tú no podrás resolver por ti misma. Puede servirte en más formas de las que imaginas. Úsala. Úsala cuando sea necesario. Para eso existe.

África seguía pálida, incapaz de procesar del todo lo que estaba oyendo.

—Recuerda esto muy bien —añadió Morgana, clavando sus ojos en los de su hija—: ella es tu sangre. Y eso la convierte en tu herramienta más valiosa.

—¿Pero de qué podría servirme ella… a mí? —preguntó África—. ¿Qué utilidad podría tener una criatura espantosa como Sigrid?

Morgana colocó ambas manos sobre los hombros de África.

—En cualquier cosa —respondió con absoluta serenidad—. En todo lo que necesites. Si alguna vez requieres sangre, podrás tomarla de ella. Un órgano, un fragmento de piel, su cabello. Todo. Cualquier parte de ella puede servirte, porque es tu gemela. Es una réplica exacta de ti. Y si en algún momento llegas a tener problemas para concebir un hijo… entonces haz que ella se embarace.

—¿Qué? —exclamó África, apartándose bruscamente—. Eso es absurdo. Yo no tendré problemas para tener hijos. Yo le daré el heredero al Alfa, de eso no hay duda.

—Tú no sabes qué puede ocurrir en el futuro —replicó Morgana—. Por eso debes contar con todas las opciones. Si no logras embarazarte, úsala. Usa a Sigrid. Ella es tu hermana gemela, es tu sangre. Es prácticamente como si tú misma estuvieras gestando ese hijo. Ella es tu reflejo. Tú, en otro cuerpo. El hijo que ella tenga será tuyo.

C3: HAZ QUE ELLA SE EMBARACE. 1

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