—Bueno, tenemos un invernadero en el que algunos de los más viejos trabajamos durante todo el invierno. No nos gusta tanto el frío como a los jovencitos, y es el mejor lugar para los rumores de la manada. Además, mis macetas por fin están listas para invernar, así que ahí es donde estaré —Se rio con aire cómplice—. Has mencionado a los cachorros casi todos los días, podrías ir a jugar con ellos. Algunas de sus mamás agradecerían que quemaran algo de energía. Y un par de chicos mantienen su campo libre de hojas en otoño y de nieve en invierno para que nunca les falte un lugar donde jugar. Eso los mantiene alejados de los problemas.
—¿Pero tengo permiso para salir? ¿Sabes algo que yo no? La última orden que me gritaron después de que atacaran a Bennet por protegerme fue: “no salgas de la casa de la manada”. Fue bastante clara.
—Si no me falla la memoria, Ryker se parece mucho a su padre en ese aspecto. Cuando algo que les importa se ve amenazado, arremeten contra todos, incluso contra quien intentan proteger. No estoy justificando su comportamiento —levantó las manos como si yo fuera a discutirle—. Es una actitud de imbéciles, pero es un rasgo heredado. Y, por lo general, es una reacción exagerada de la que luego ni se acuerdan.
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—Sé que le importa Bennet. Pero creo que Ryker podría haberlo amenazado. Bennet y yo no hemos hablado mucho desde el ataque —era horrible lo mucho que dolía decir esas palabras en voz alta—. Ryker, desde luego, ha dejado muy claro que yo no le importo. Sin embargo, está atrapado porque su lobo quiere que esté cerca, o me necesita cerca, o algo por el estilo. No estoy segura de cuál es la versión más exacta. Sé un poco sobre los compañeros, pero no era nada que creyera necesitar saber, así que no presté mucha atención en la escuela. Sé que está intentando encontrar una forma de rechazarme para que ambos podamos seguir con nuestras vidas. Solo desearía que eso no estuviera en el fondo de su lista de prioridades.
—¿Acaso dijo que iba a rechazarte? —sonó horrorizada ante la idea.
—No con palabras, pero la antigua Luna tiene libros en su oficina y he revisado la mayoría. Uno habla sobre los compañeros, las cosas buenas y las malas que pueden pasar. Estaba intentando averiguar si decía algo sobre compañeras humanas. Aún no he encontrado nada, pero sí hallé uno que habla sobre la infidelidad y lo grave que es. Bueno, tengo las marcas que prueban que Ryker no me quiere, si he de creerle al último libro.
—¡¿Qué?! ¡Déjame ver! —Di un respingo cuando me gritó.

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