Kennedy
—¿Te molestaría mucho si les tomo una foto?
—¿Eh? —Lo supe, qué inteligente me vi, pero le eché la culpa al guapo que tenía enfrente; hizo que mi cerebro se derritiera.
—Necesito una foto de la fiesta de ese día y el Alfa Ryker es un poco tosco. Tú ayudarías a suavizar un poco su imagen y los dos combinan perfecto. ¿Por favor? Solo será un momento.
—¿Y yo qué? Yo me vería mucho mejor como un adorno del Alfa Ryker —se quejó la castaña, acomodándose el cabello.
—Ese es el punto. Necesito que el Alfa Ryker sea el adorno. La señorita Kennedy es una guerrera y puede estar a la altura de su presencia. Pero gracias. Por aquí.
Sonreí al pensar en ese Alfa tan enorme como un adorno, pero me gustó la táctica de Robin. No hubo un insulto obvio, a menos que pusieras mucha atención a las palabras; algo de lo que no creía que Amy fuera capaz.
Ella se dio la vuelta para irse y Ryker me hizo una seña para que la siguiera; él venía detrás de mí y se oía cómo Amy seguía quejándose a nuestras espaldas, viéndose como una bola de disco rosa chicle toda desinflada. Tuve que hacer un esfuerzo enorme para no reírme de esa imagen.
Caminamos por un pasillo, cruzamos una puerta y pasamos por otro pasillo más. Pensé que Robin estaba intentando a propósito que Amy no nos siguiera y yo ya estaba perdida.
—Listo, creo que ya estamos a salvo. No te iba a soltar por nada del mundo. —Robin se rio y esta vez yo también lo hice.
—¿Entonces no necesitas fotos de alguien dominando a tu Alfa? Eres muy astuta, recuérdame no estar nunca en tu lista negra. —Seguí riéndome con Robin.
—No, pero ya que estaban los dos allí, debería tomarles un par de fotos, solo por si necesito demostrar mi punto. Vengan por aquí.
—¿Por qué a mi oficina? —¿Eso fue una queja?
Me lo guardé para después. Ella abrió la puerta para dejarnos pasar.
—Porque mantengo tu oficina impecable. Pónganse frente al escritorio —nos indicó con la mano y nosotros obedecimos.
Se tomó un minuto para acomodarnos. Sentí que nos estábamos tomando fotos cursis de graduación, pero dejé que se divirtiera porque lo estaba disfrutando al máximo. Creí que lo estaba alargando por lo incómodo que estaba Ryker, así que empecé a seguirle el juego de forma más dramática.
Entrelacé nuestros brazos y me apoyé en su hombro. Incluso le agarré el antebrazo y me incliné hacia él como si fuera a darle un beso en la mejilla, levantando una pierna detrás de mí. Robin tomó fotos de todo, riéndose como una niña. Por su parte, la cara de Ryker se mantuvo neutral; no se veía ni feliz ni enojado con la situación.
—Bueno, eso fue divertido, pero en serio debería irme a dormir. Les prometí a Greta y a algunos de los chicos que iría al entrenamiento al día siguiente temprano. —Caminé hacia la puerta de la oficina, pero a los dos pasos me detuve y me di la vuelta—. ¿Alguien podría decirme por dónde llego a mi cuarto? La casa de su manada es como un laberinto interminable y no tengo idea de cómo llegamos aquí.
Me reí un poco para que supieran que no intentaba insultarlos, simplemente no quería parecer una tonta perdiéndome o arriesgarme a encontrarme a Amy merodeando por ahí.

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