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La Luna no deseada por el Alfa romance Capítulo 417

Ben

¿Me marcó? Después de toda su indecisión, de todo su cuento de “no quiero un compañero”, me marcó para salvarme. Había escuchado todas sus razones de por qué no quería un compañero, por qué sentía la necesidad de demostrarse a sí misma, pero nunca entendí del todo ninguna. Si tanto quería luchar contra sus Sabios, ¿por qué no tomar un compañero elegido y demostrarles, primero, que no tenían control sobre cómo dirigía su manada, y segundo, cómo los compañeros trabajan juntos para liderar?

Su loba vibraba, quería transformarse. Entendía la importancia del vínculo de compañero y solo se había contenido por Elara.

Podía escuchar el viento aullando afuera; no iríamos a ningún lado por un rato. Yo aún estaba demasiado débil para viajar, pero esto... esto sí podía hacerlo.

—Elara, por favor, déjame completar el vínculo. Ya no hay vuelta atrás. Necesitamos completar esto y darles a nuestros lobos todo su poder. Sobre todo si eso es lo que nos espera. —Señalé hacia afuera de la cueva, indicando tanto a los errantes como a la tormenta.

Su loba gimió otra vez, en desacuerdo con lo que sea que Elara le estuviera diciendo. Amaba y odiaba la terquedad de mi compañera. No era momento para que se aferrara a sus convicciones. Copyright ©️ 2025 Miss L Writes and Ember Mantel Productions

—Esos dos lobos estaban poseídos o mejorados o algo así. —Me pasé los dedos por el cabello—. Tenemos que hacer algo, y lo que hemos estado haciendo apenas alcanza para evitar que maten a alguien. No puedo escuchar a mi lobo, lo que significa que no puedo transformarme, y eso nos pone a los dos en peligro. Esto no ha terminado. Por favor. —En ese punto estaba suplicando, deseando ceder ante la atracción magnética que sentía.

Cuando se quedó allí sentada, mirándome fijamente, lo sentí. El quiebre final, se me volvió a romper el corazón. No se aparearía conmigo, ni siquiera para proteger a su manada. Debí haber hecho algo terrible en otra vida para que ninguna hembra quisiera estar conmigo por voluntad propia.

Me rendí y la solté, moviéndome hacia la entrada de la cueva. Necesitaba ver si la tormenta era tan fuerte como sonaba. Necesitaba a mi lobo y, si Elara no iba a ayudarme, tenía que llegar con un sanador sin que se me congelaran las pelotas ni me atacaran de nuevo. No teníamos ropa de repuesto porque no nos habíamos encontrado con nadie.

Esperaba que los demás hubieran estado lo bastante lejos para que no les pasara nada, pero lo bastante cerca para que pudiéramos conseguir ayuda rápido. Gritar sería estúpido. Nadie nos oiría con la tormenta, y si algún otro errante hostil seguía ahí afuera esperando para acabar con nosotros, delataría nuestra posición tan vulnerable.

Necesitaba a mi lobo para contactar a Jason, así que eso quedaba descartado. Me senté en la entrada repasando cada opción que se me ocurría. Ojalá pudiera transformarme y al menos estar un poco más cómodo. Mi calor corporal me sostendría un rato, pero no duraría para siempre.

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