Elara
—Ya era hora. Pensé que iba a tener que destruir la cueva para sacarlos a los dos.
—¿Qué demonios? —susurré, sintiendo a Ben justo detrás de mi hombro.
“Está aquí”, me dijo Ben por el enlace mental.
“¿Quién es?”
“La bruja. ¿Quién más nos metería en una tormenta de nieve para luego burlarse de nosotros como una niña?”
Tenía razón, sonaba como una niña berrinchuda. Catorce o quince años a lo mucho. Por la forma en que Brianna la describió, esperaba que la bruja que causaba todos nuestros problemas fuera considerablemente mayor que yo, amargada y furiosa por la experiencia de vida. Sonaba como la típica presumida de secundaria. Ese pensamiento me dio ánimos.
—¿Qué es lo que quieres exactamente? —le grité. Bien podía intentar el camino directo—. Digo, ha sido muy divertido lidiar con todos tus secuaces drogados y tus paquetitos mágicos, pero ya nos hartamos y tenemos cosas mejores que hacer.
El viento arrastró la nieve a nuestro alrededor y la mano de Ben fue a mi cadera. No tuve tiempo de decidir si era un gesto posesivo o protector.
—Quiero lo que me pertenece, pequeña Alfa. —La nieve parecía susurrarnos. No había nadie más allí, ni por olor ni por vista.
—¿Y qué crees que tengo yo que sea tuyo?
—Ah, ah, ahhh. Eso sería demasiado fácil y estoy disfrutando mucho nuestro juego. Tienes bastante ayuda, deberías tener tus respuestas pronto. Copyright ©️ 2025 Miss L Writes and Ember Mantel Productions
Con eso, el viento cesó por completo y la nieve desapareció. Podíamos ver más allá de la línea de árboles que rodeaba la cueva.
El bosque estaba lleno de lobos y brujas que miraban con incredulidad. No tuve mucho tiempo para observar antes de que Ben me girara, bloqueando por completo mi vista de todos.
—¿Qué haces? Vamos de aquí. —Traté de pasar a su lado, pero me sujetó con firmeza.
—No hasta que estés cubierta —exhaló, presionando su mejilla contra la mía.
—¿Qué? —Lo miré confundida—. ¿De qué hablas? La mayoría de ellos son mis guerreros. Me han visto después de una transformación muchas veces. —Evité la palabra “desnuda” a propósito.
—Eso era antes de que estuvieras marcada como mi compañera —me acercó más—. Solo concédeme esto, por favor.
Apenas terminó de pedirlo, me plantaron una camiseta y un par de shorts en la cara.
—Gracias, Jason —susurró Ben, y yo refunfuñé.

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